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De posada en posada

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México es un país con ricas tradiciones de todo tipo, pero principalmente religiosas, y nos referimos a las fiestas patronales que se celebran, como una herencia muy particular de la España que nos conquistó. Los recintos religiosos, algunos con cientos de años de haberse construido, son conservados como monumentos nacionales que nosotros hemos hecho en su devenir histórico una réplica, haciendo fiestas y divertimentos de diferentes tipos, el pueblo espera con ansia, sobre todo en los lugares pequeños, pues en algunas de las grandes ciudades no se ha podido conservar totalmente esta tradición; se toma una fecha citada anualmente como pretexto de felicitación a un santo patrón o patrona, para agradecer y suplicar, y alrededor de esto se realizan fiestas populares, que según la región hay diferentes tipos de eventos. La gran ventaja de todo esto es que incluyen la totalidad del pueblo.

Una expresión que acabamos de vivir es el día 12 de Diciembre, en el que se reúnen como record mundial, en una semana, peregrinos de todos los estados de la República Mexicana, incluso de los países centroamericanos y de Norteamérica.

La veneración a la Virgen de Guadalupe, en la que esos millones agradecen, piden y renuevan su fe, a esto le llaman peregrinaciones, en la que están incluidos esfuerzos físicos, pues hay que caminar a veces trayectos largos.

La noche del 11 de diciembre la celebración se convierte en euforia, y se cantan las tradicionales mañanitas, que también son una emanación de una vieja tradición mexicana, podríamos pensar que queremos hacer una disertación religiosa, que sí lo deseamos, pero no necesariamente, porque hay que ver varios aspectos sociales y respetar a quien piensa diferente, pero finalmente son días en los que, sobre todo aquellos con más bajos recursos, encuentran un alivio y ahorran todo el año para gozar durante estos momentos. Ellos hablan de milagros, ciertos o no, pueden ser hechos circunstanciales o verdaderos, pero lo que es innegable es que hay un común denominador en la mayoría de los mexicanos, así lo certifican la totalidad de las encuestas: La fe guadalupana.

Podríamos seguir citando hechos conmemorativos de este fin de año, en cada uno de los pueblos, y también en el mundo indígena, como cada uno de los anteriores años en nuestro querido México.

Tenemos qué pensar que hay otra tradición, que a manera de novenario, se celebra sobre todo en forma particular, previa al gran día de la Navidad.

Estas fiestas populares, enmarcadas por los cantos de algunos villancicos, e intercambio de regalos; y no olvidemos la tradicional gastronomía, que de acuerdo a cada bolsillo se traduce en manjares, que se degustan con singular alegría, las famosas piñatas que hacen las delicias de los pequeños. Dentro de recuerdos de muchísimos años hay algo muy importante, un significado que conlleva la tradición de pedir alojamiento, si lo vemos del punto de vista religioso, ya sabemos a quién nos referimos, y la insistencia de la petición es repetida durante los nueve días, hasta que llega la luz y se hace el canto tradicional: “Entren santos peregrinos”. A cada uno de estos días de este periodo de tiempo, le llamamos Posada.

Este año 2017, podemos hacer un relato totalmente diferente, que así como se empezaron las posadas se ha empezado el camino hacia el primero de julio. No es costumbre de nuestra columna dictar hechos de política, y mucho menos de los actores que están anhelando su respectivo triunfo; ninguna tendencia, ningún color, y mucho menos una ideología la hemos expresado nunca en nuestros escritos y ahora tampoco va a ser así. Haremos lo posible por cumplir nuestra tarea ciudadana, sin marcar rumbos, de una manera privada y congruente.

Es importante que hagamos una comparativa de esos actores citados, que también buscan alojamiento, sólo que en la mente de cada uno de los mexicanos, a esto ellos les llaman: Campañas. El deseo de llegar y quedarse va implícito en la promesa y la propuesta, pero no todo es lo deseable que todo mundo queremos.

En ese grupo tan singular, en el que no estamos incluidos, desde ahora y los siguientes meses del próximo año, los que eran amigos dejarán de serlo, los que tenían una manera de pensar, cambian. Se dice entre ellos que hay acuerdos; pero el pueblo no se deja engañar, no es inocente, sabe que hay más desencuentros y desacuerdos, inclusive traiciones. Pasan los meses y van los citados actores de posada en posada, y así como empezaron todos en la primer posada, llenos de ilusiones, en las siguientes posadas baja el convencimiento de los compromisos, algunos ya no tienen su posada y abandonan el proyecto, otros más lo ven muy lejano,  y los que se dicen que son triunfadores siempre tienen la sombra de la duda. En las posadas en los hogares, que comentamos anteriormente, también entraban revoltosos a tratar de molestar en aquella tradicional fiesta, y aquí pasa lo mismo. Solamente que las revueltas  son tremendas en la vida real y se incrementan por el deseo del poder por el poder mismo,  y no por aquel noble propósito de generar un fundamento de servicio leal y comprometido a la comunidad. Los que quedan al final de las últimas posadas siguen soñando, pues solamente la decisión del pueblo da la certidumbre a la conclusión de la última posada.

Las posadas caseras y tradicionales que siempre vivimos se caracterizaban y siguen siendo fiestas en forma modesta, y a veces un poco con gastos mesurados, pero siempre con abundante alegría, porque hay un motivo de amistad, sinceridad y de gozo popular. Aquí lo grave del caso es que en este momento, quienes aprobaron las reglas para que los actores pudieran proceder, los que aprobaron los procedimientos y el dinero que se va a gastar, siempre son los mismos, de cualquier color, pero ahora que está enmarcado en un tiempo en que la población vive una crisis difícil de superar, que se vive una inflación real más alta que la que presumen los índices gubernamentales, que la falta de liquidez es la parte fundamental en el quehacer diario que vivimos en este momento. Por razones que deberíamos conocer, el efectivo no circula en la misma forma que en otros años, ahora es tremendamente diferente.

¿Cómo es posible que un país con necesidades urgentes y prioridades más altas gastemos más de 20,000 millones de pesos?, cifra monstruosa que aún en tiempo de bonanza me parece exagerada, y en tiempos actuales me parece aberrante, cruel e injusta, ellos lo aprobaron y ellos se lo van a gastar, y la historia se repite, el pueblo que eligió a sus representantes volvió a ser engañado y continúa la tradición del despilfarro y el engaño.

El próximo domingo volveremos a encontrarnos, agradeciendo en este espacio periodístico que nos permite generosamente nuestra querida casa editorial, a quién desde ahora les deseamos a su Director Mauricio Bercún y todo el personal de este prestigiado diario tengan unas felices fiestas  de fin de año, que en sus familias haya paz, tranquilidad, y sobre todo salud; así como también deseamos que esas posadas que estamos viviendo todos en todo el país se reflejen en posada personal de cada uno de nosotros, para que encontremos el alojamiento que deseamos, en todas las clases sociales, pero especialmente en los más necesitados.

Recordemos que la primer posada, las siguientes y la última de toda nuestra vida es  el destino que forjamos y recibiremos  justamente lo que construimos a diario, esperemos para todos que lo estemos haciendo bien.

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