El mesianismo, según la Real Academia Española, es la confianza inmotivada o desmedida en un agente bienhechor que se espera. Y el mesías, según el mismo diccionario, es el sujeto real o imaginario en cuyo advenimiento hay puesta confianza inmotivada o desmedida.
En época electoral surgen mesías hasta por debajo de las piedras. Hay quienes, al hablar sobre la inseguridad, prometen cuidarnos como a su familia, y los resultados a la vuelta de los años son desastrosos. Y todavía se quieren reelegir recetándonos más mentiras e imposibles.
Estos son los más peligrosos porque ya estuvieron en el poder y no cumplieron. Porque prometieron erradicar vicios arraigados –por ellos mismos- y solamente los reprodujeron; porque cuestionaron hasta el cansancio desde la oposición, y al tomar el poder no solamente fallaron en resolver los problemas, sino que los hicieron más grandes todavía.
Y de veras, así se quieren reelegir. Coincido en que tres años son pocos para hacer mucho… pero son muchos ¡para no hacer nada!
Los mesiánicos pululan en todos los partidos. Es sencillo detectarlos: prometen resolver los problemas del municipio, estado o del país de un plumazo, como si tuvieran una varita mágica. Sus propuestas son populistas, no tienen bases sólidas. Son demagogos.
Hay mesías que quieren resolver los problemas de seguridad desde el gobierno del estado. ¿En serio? ¿Tienen la receta para acabar con el problema? Si este es el caso… ¿por qué no se la pasan al gobernante en turno –que fue quien los hizo candidatos- y resuelven de una vez por todas la inseguridad?
Piden no politizar el tema, cuando ellos mismo lo hacen postergando posibles soluciones, porque queda claro que en la materia son parte del problema. ¿La promesa de campaña es cambiar de estrategia? Esperamos los resultados ahora, no después de las elecciones.
Hay otros que aterrorizan. Son los que tienen la verdad absoluta, los que mandan al diablo a las instituciones. Los que nunca se equivocan y no saben perder, los que se desinflan en las encuestas en la recta final porque el pueblo entiende que sus promesas son, precisamente, mesiánicas.
Otros más quieren ganar por ganar, y no importa que para ello manden al diablo su ideología partidista y establezcan alianzas electorales con sus antagonistas. Izquierda y derecha unida para competir contra otro mesías. Vaya caricatura.
Del 17 al 23 de marzo hubo 65 asesinatos y 10 personas baleadas, incluyendo una masacre sin precedentes en la historia de Guanajuato justamente en Purísima del Rincón, la ciudad a donde regresará Miguel Márquez después de gobernar. ¿Cómo durmió esta semana, señor gobernador?
¡Nos leemos la próxima semana!
