Trama corrupta: Notarios, abogados, empresarios
Uno de los grandes negocios en los últimos años en nuestro estado, como en diversos municipios de Guanajuato, tiene que ver con la tierra para edificar todo tipo de construcciones a lo largo y ancho de la entidad. Este fenómeno inmobiliario no solo aplica al corredor industrial ni a León exclusivamente. Unos municipios más otros menos, pero en prácticamente en todos, los desarrolladores inmobiliarios han encontrado una gran beta para hacer negocios dentro del marco de la ley y fuera de la ley.
Los actores de esta trama son diversos: Notarios Públicos, abogados, empresarios inmobiliarios, gestores, vendedores, mediadores comerciales y por supuesto funcionarios públicos estatales y municipales de diversos niveles administrativos. Todos los intervinientes sin excepción han realizado grande negocios en el marco de la “modernidad urbana y del crecimiento del estado y municipios”.
Es una gran maquinaria perfectamente establecida donde todos se conocen y participan en el gran negocio. Hay para todos, todos ganan y se saben beneficiarios del negocio donde todo se vale para ganar-ganar. Ha sido un gran negocio durante muchos años de todos aquellos que hoy denuncian cuando se han beneficiado de eso a lo que llaman, “mafias inmobiliarias”.
La trama de corrupción en este negocio lleva muchísimo tiempo dando jugosos dividendos a todos. Y la participación en la cadena “productiva” en algunos casos, se cuestiona su moralidad y probidad como sucede con los empresarios inmobiliarios, especuladores, vendedores y mediadores quienes por su naturaleza laboral y actividad en el mercado pueden darse el lujo de especular y hacer movimientos que son cuestionables de corruptelas.
Sin embargo, no es lo mismo con los fedatarios, abogados y funcionarios municipales y estatales que son el verdadero eslabón que legitima lo que esta fuera de la ley y hace posible que “todo” sea legal y transparente, para que el negocio prospere y continúe durante mucho tiempo. Ahora resulta que son los propios Notarios Públicos y abogados quienes denuncian que existen malas prácticas legaloides y comerciales, cuando todos ellos han participado y se han enriquecido del prospero negocio.
Identifican a funcionarios públicos de los tres ordenes de gobierno, el federal con el INE, vía la expedición de credenciales de elector que no son auténticas respecto a los datos que identifican la personalidad jurídica de quién aparece en la foto, el estatal con la Dirección General de Notarias, quién no supervisa adecuadamente los diversos actos protocolarios de los honorables Notarios, permitiendo que sigan actuando fedatarios que son cuestionados sus actos jurídicos y no pasa nada. Y por último, el municipio con las actuaciones de los funcionarios del catastro y de la Dirección de Impuestos Municipales.
La gran justificación de tan alarmante proceder de todos los involucrados y denunciantes, obedece al trabajo de investigación periodística de un importante medio de comunicación local, que generó el nerviosismo de Notarios Públicos y abogados que al ver la posibilidad de que sus prestigiados nombres y firmas pudieran ser descubiertos o manchadas sus reputaciones, despotrican algunos nombres de instituciones y actos jurídicos indebidos, “cerrando filas” todos los distinguidos juristas denunciando lo que durante mucho tiempo encubrieron.
No cabe duda que en tiempos de la Cuarta Transformación las buenas conciencias se refundan pretendiendo estar a la altura de lo que hoy es la moda política y administrativa, denunciando malas prácticas y corrupción donde muchos no son parte de lo malo y muy pocos son los malos de las vergonzosas prácticas comerciales y jurídicas que hace poco tiempo todos disfrutaban y celebraban.
Y eso que aún no ha salido otra interesante investigación periodística del actuar de cientos de abogados y despachos que representan a empresas que explotan y hunden a cientos de miles de familias pobres que se ven en la necesidad de pedir préstamos por mil o dos mil pesos, obligándolos a firmar pagares en blanco para cobrar intereses fuera de la ley, embragando a gente pobre que no tiene más que un televisor o una recámara. Esas son la nuevas generaciones de abogados que hunden al pobre más pobre de nuestro estado.
