Este año las necesarias lluvias que normalmente inician cada año en mayo y a veces desde abril, pues simplemente no llegaron y empezó la alarma en todo el territorio nacional pensando que iba a haber un año seco y podemos decir que con la llegada de las tormentas tropicales en el Golfo de México, que incluían las costas de Veracruz, Tabasco, Campeche y la Península de Yucatán, y en el Pacífico, donde hubo quizá los fenómenos meteorológicos más significativos, los que se denominaron con los nombres de Dolores y Enrique, la conjugación de fenómenos en el Atlántico con 5 tormentas tropicales y Pacífico hicieron que se suscitara una ola de lluvias en la gran mayoría del Territorio Nacional.

Podemos expresar que eso creó un ambiente de optimismo en todos los sectores, pues la mayor parte de las presas estaban en sus mínimos históricos y en algunos casos a punto de desaparecer. Por ende, con la ausencia de lluvias los sistemas de agua potable de la nación carecían del abastecimiento de agua deseado, especialmente el de la Ciudad de México con el Sistema Cutzamala, que es el suministro para la mayor parte de la población, pues las presas de Valle de Bravo estaban en un nivel muy bajo de agua.

Pero si nos ponemos a reflexionar, a la presencia de las lluvias se le ha dado en llamar “Mal tiempo”, y debemos de preguntarnos por qué se les llama así y podemos explicarnos qué es porque todos estamos acostumbrados a vivir en nuestro estado de confort, donde el sol radiante nos hace concebir la posibilidad de actividades al aire libre y así mismo tenemos los placeres de desarrollar deportes al aire libre, aunque luego también nos quejamos del calor extremo y por supuesto que las lluvias también impiden viajar por las carreteras, que ciertamente en México son bastante malas y por esa circunstancia no podemos desplazarnos con seguridad, pero vuelvo a decir que debemos de pensar, puesto que los meteorólogos, las autoridades, los que informan las noticias y nosotros en general hemos expresado que mal tiempo significan lluvias y solamente le damos la razón cuando se habla de mal tiempo con lluvias que vienen en exceso y debido a la falta de infraestructura hidráulica dañan viviendas e inclusive ponen en riesgo la vida humana.

Debemos de pensar qué es lo más conveniente ¿que no haya suficiente lluvia o que la haya? Claro que gana que haya lluvia, porque es vital en el suministro de agua para consumo humano y de los animales.

En México las lluvias alimentan las siembras de temporal que aportan más del 60% de los cultivos del territorio nacional, sigamos pensando que sobre todo la gente más necesitada de alimentos está en las zonas rurales que se tienen en todo México y si nos remitimos a pensar que una familia que vive en condiciones extremas de pobreza siembra con la esperanza de obtener alimento sembrando unas pocas hectáreas o menos para su manutención de todo el año, lógicamente esas tierras cansadas, sin fertilizantes y que solamente con la bendición del agua y del sol producen en algunos casos cosechas raquíticas, pero en otros se logran cosechas que los habitantes del campo puedan tener la posibilidad de consumir parte de su cosecha y guardar ese cultivo esencial, que es la siembra por excelencia en toda la República: el maíz, alimento base de todos los mexicanos; también en esos surcos llenos de esperanza siembran frijol, algunas legumbres y el chile con diferentes clases para formar el alimento primordial tornillas con frijoles y su respectiva salsa. Es el principal alimento de nuestras clases desprotegidas.

En resumen, la lluvia limpia la atmósfera de contaminantes de las industrias y de los vehículos y nos trae vida. La conclusión que sacamos es que no podemos hablar de mal tiempo con las lluvias, sino que el agua del cielo es una bendición para toda la humanidad.

Ojalá se incrementen las lluvias y no causen destrozos.

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