Para avanzar hemos de seguir mejorando.
– No debemos dar un paso atrás, ni siquiera para tomar impulso.
Pero esta vez con el discurso realizado por el 45o. presidente de los Estados Unidos, no solo regresamos en el tiempo, también en las actitudes de antaño de tipo proteccionista; solo vistas en épocas de guerra (Segunda Guerra Mundial con Franklin D. Roosevelt) o crisis monetarias como la ocurrida en los años 20 y principios de los 30.
Mensajes que no buscan la integración racial o la unión entre personas. Tampoco el respeto hacia la mujer que indudablemente se vio afectado en una respuesta con manifestaciones que abarcaron no solo la unión americana, participaron muchos países del mundo, demostrando que estamos en la era de la globalización y no en el apartheid que Mandela rechazó hasta el último día de su vida. Tampoco es la era del proteccionismo tajante estilo Inglés.
A pesar de ello el nuevo presidente americano insiste en continuar con la actitud que tuvo durante su campaña, tal vez así permanecerá hasta lograr su reelección (¿?) en 4 años más.
Mientras tanto en México las cosas no han cambiado, seguimos como en antaño.
Para muestra basta decir lo siguiente:
En 1907, años antes que iniciara la famosísima Revolución Mexicana, el general Porfirio Díaz enfrentaba una crisis no solo de credibilidad, también de poder al ser cuestionado por su forma de gobernar y la necesidad de cambio. Al mismo tiempo, existía mucho descontento tanto de la clase trabajadora, incluyendo peones, campesinos, vaqueros hasta los mismos hacendados quienes habían tenido que sufrir despojo de sus tierras para la construcción de las redes ferroviarias. En esos años el control político recaía en los caudillos nombrados por Díaz, quienes tenían el poder y controlaban todo. Cualquiera que presentara una demanda tenía que apelar a jueces nombrados por ellos, lo mismo con los créditos, ya que eran propietarios de los bancos, o si buscaba un empleo era la misma historia.
En ese año, Estados Unidos tuvo una crisis financiera. La Bolsa de Nueva York cayó 51%, el pánico se propagó por todo el país cuando muchos bancos nacionales, locales y negocios entraron en bancarrota (a partir de ahí se creo el Sistema de Reserva Federal, la Fed, por el senador Nelson W. Adrich).
Es obvio que México resintió lo anterior. Los bancos mexicanos tenían problemas con la regulación de los préstamos, que sumaban 720 millones de pesos. El sistema financiero mexicano se vio también afectado por las inversiones extranjeras que comenzaron a revelar su lado negativo. Con el crecimiento se asoció la inflación que redujo los salarios reales de la clase trabajadora y media. Los efectos de estar ligado a las inversiones extranjeras fue la vulnerabilidad relacionada con el ciclo económico en los Estados Unidos, además de su influencia militar y política (sucia). La respuesta del Gobierno fue la elevación de los impuestos. México no salió de la crisis, pero el General Díaz sí, renunció el 25 de mayo de 1911, parte de Veracruz hacia Europa el 31 de mayo en el vapor Ipiranga. Todo el país convulsionado se manifestó en un levantamiento armado que duró más de 10 años y aún vivimos las secuelas.
Ya pasaron 110 años de aquellos hechos.
Seguimos con las mismas actitudes en una era globalizada pero con los rudimentarios pensamientos de antaño. La mayoría de la población analfabeta dependiente de los patrones, de papá Gobierno. El campo sin trabajar y con gran cantidad de intermediarios, los bancos propiedad de grupos minoritarios y extranjeros, al igual que las minas y los ferrocarriles. El Gobierno con actitudes del colonialismo, corrupción, manipulación y malinchismo.
Nuestros vecinos con incoherencias, presiones y abusos que los han caracterizado.
Incoherencias en sus manifestaciones a destiempo, ¿porqué no antes?
Nosotros con las consecuencias de nuestras actitudes y sumisión.
Nuestro pavor al cambio. Nuestro miedo a ejercer el poder que tenemos como ciudadanos de este país tan hermoso, tan rico en todos los aspectos, pero tan pobre en orgullo y unidad. Solo estamos juntos con la visita del Papa o cuando tenemos un partido de la Selección Mexicana de futbol (aunque nos castiguen con el canto), o cuando estamos en el extranjero y escuchamos al mariachi, ahí si nos sale el sentimiento, la unidad y el coraje.
Pero luego, luego se nos olvida.
Estamos repitiendo la historia.
Nuestro pueblo esta condenado por la ignorancia, fácilmente distraído y utilizado por los que controlan los medios, los que tiene el poder de las redes, los que tiene el poder de gobernar.
¡Dejemos las incongruencias para evitar y repetir las consecuencias!
¡Hasta la próxima!
Comentarios: [email protected]

ESCRIBE UN COMENTARIO