Fueron dos años muy complicados para los vendedores de la Feria de León. Hoy, por fin, están listos para empezar el viernes y mejorar una serie de problemas y obstáculos.

Cuando en el 2021 se anunció que la Feria de León se cancelaba, la noticia le cayó como una cubetada de agua helada a muchos de los comerciantes “panzaverdes” que ya tenían su lugar apartado y, por supuesto, el ingreso que creían asegurado. Aunque el evento de enero se trasladó a verano, muchos de ellos optaron por esperarse al año siguiente.

Este 2022, después de muchos esfuerzos, y un 2021 en el que trabajaron en varios empleos esperando mejorar su economía, regresan a su espacio en la Feria de León, teniendo en sus mentes lo único que el Covid-19 no ha podido quitarles: la esperanza.

El lunes por la mañana, los comerciantes comenzaron a formarse para firmar contrato y prepararse para empezar a trabajar el viernes, cuando la feria se organice de manera formal. Nayeli Valadés era una de las primeras, quien tenía toda la actitud y el deseo de que, ahora sí, las cosas se mejoren:

“Los expositores ya necesitamos trabajar. Queremos, necesitamos la feria. Cuando empezó lo de la pandemia, tuve que trabajar en tianguis. Lo que necesitamos es que la gente venga a la Feria, eso sí: con todas las medidas necesarias. Es que la vida debe de seguir, no podemos quedarnos encerrados. Yo vendo accesorios desde hace 15 años en la Feria”.

Otro de los comerciantes es Midoris, quien tiene 43 años vendiendo hot-dogs y hamburguesas en la feria. En 2021, cuando continuaba la pandemia, también tuvo que trabajar en tianguis, enfrentando la crisis económica que miles de mexicanos también padecieron. “En la feria de verano no trabajamos. La verdad, estos han sido tiempos durísimos”.

Lupita Calvillo, por su parte, se dedica a la venta de tacos y tortas. Como muchas de sus colegas, espera que la situación se mejore. Han sido tiempos difíciles para, literalmente, todo el mundo.

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