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CHICAGO 1918-1919

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Años de pandemia y crimen

Los años de la prohibición del alcohol en Estados Unidos han quedado plasmados en la cultura popular: las ametralladoras Thompson, los intocables, la música swing y los gangsters controlándolo todo. Sobre eso se ha filmado y escrito hasta el cansancio… lo que muchos desconocen es lo que ocurrió antes, antes de que Al Capone se alzara con el poder y Eliot Ness le siguiera la pista. Esta es la historia de una época de pandemia y crimen.

1918: LA GRIPE ESPAÑOLA

En aquel entonces, la ciudad de Chicago y todo el mundo se enfrentó a la terrible gripe española. Las cifras, a 102 años, resultan aterradoras: hubo 500 millones de contagiados y murió el 5% de la población mundial de aquel entonces. Con la Primera Gran Guerra, la enfermedad se propagó, llevando consigo otros males como los prejuicios, pues en realidad ni siquiera era “española”, el problema era que en ese entonces no existía suficiente información al respecto y España no era tan críptica como otros países.

Los síntomas eran veloces y voraces: fiebre, insuficiencia respiratoria, hemorragia interna que provocaba vómitos de sangre y finalmente, la muerte. Tan solo en Estados Unidos hubo 675 mil muertos. No en vano la revista “Chicago Mag” apunta que pandemias como la gripe española y el coronavirus son, literalmente, acontecimientos centenarios.

En la llamada Ciudad de los Vientos, al igual que en todo el mundo, las cosas no iban bien, particularmente de septiembre de 1918 hasta junio de 1919, los meses más agresivos de la pandemia. La economía se iba a pique, la tasa de mortandad aumentaba y la pobreza iba a la alza. Como siempre en la historia de la humanidad hay quien hace leña del árbol caído.

1919: TORRIO Y “BIG JIM”

Desde principios de siglo XX, Estados Unidos recibió una migración masiva de europeos, y a Chicago llegaron muchos italianos. La bebida y las borracheras eran parte de su cultura, y a algunos sectores de la población no les agradó la idea. Por eso, en 1919 se promulgó la “Ley Volstead”, mejor conocida como la “Ley Seca”, que no entraría en vigor hasta el año entrante. Esto era nada más el preludio de la época de los gangsters.

Cuando apenas se reactivaba la economía, el bajo mundo chicaguense era controlado por “Big Jim” Colosimo. Desde 1902 controlaba la prostitución, el juego ilegal y el cobro de protección. Con todo y pandemia él seguía haciendo de las suyas.

Entre el grupo de gangsters de 1919 se encontraba Johnny Torrio, un auténtico maestro del crimen que conocía todos los tejes y manejes del bajo mundo. Pasaría a la historia no por sus fechorías, sino por ser quien le enseñó a Al Capone todo lo que sabía. Lo convirtió en su aprendiz y protegido enseñándole desde como robar hasta cómo asesinar. Cuando ya se veía venir la Ley Seca, le sugirieron a “Big Jim” entrar en el negocio de la venta ilegal de alcohol, pero este se negó. La respuesta del entonces joven e inexperto Capone y Torrio fue simple: asesinarlo. Aunque hasta el día de hoy no se ha comprobado que fueron ellos, casi toda la evidencia apunta a sus revólveres.

Como dato curioso, Torrio dejó este mundo a causa de un infarto hasta 1957 mientras esperaba su turno en la barbería. No lo mató ni la pandemia, ni las balaceras, ni los sicarios, ni la cárcel.

Aunque ese mismo año surgió la “Comisión del Crimen de Chicago” y la autoridad hacía todo lo que podía, el mundo criminal se fortalecía. Al Capone tomó el control, para aceptar su destino, volviéndose uno de los delincuentes más temibles del siglo.

Para 1920 la Ley Seca estaba vigente y también los plomazos y los gangsters con sombrero fedora… pero también, los valientes intocables ataviados con gabardinas, quienes les darían batalla como en su momento, los valientes médicos a la gripe.

El resto, como dicen, es historia.

SIGUIENTE ENTREGA: Los niños ladrones de León.

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