Además de la cancelación de la tradicional verbena popular para conmemorar al San Ignacio de Loyola, el Cerro de la Bufa cumple un año más sin que se haya concretado alguna declaratoria para su protección, conservación y preservación.

La indefinición que persiste en la actual administración municipal para concretar las gestiones que permitan la protección de este espacio, considerado patrimonio de los guanajuatenses,  ha contribuido al deterioro del Cerro de la Bufa, los Picachos y el Hormiguero.

Organismos de la sociedad civil, como el Consejo Ecologista de Guanajuato (CEG) lamentaron que se mantenga en la indefinición jurídica un espacio que además de ser considerado patrimonio de los habitantes de la ciudad, forma parte de la identidad de los capitalinos.

“No vemos que haya interés de las autoridades municipales para proteger todo el entorno que rodea el cerro de la Bufa” dijo Enrique Avilés, representante del CEG.

Para lograr la protección de este espacio natural, el cual consta de poco más de 3 mil hectáreas, ubicadas en los ejidos pertenecientes a Calderones, Carbonera y Yerbabuena; actualmente se tienen algunos estudios que hasta ahora no han sido tomados en cuenta.

Uno de estos fue elaborado por personal de la Universidad de Guanajuato, el cual contempla la protección de unas 1 mil 500 hectáreas y lograr su declaración como Zona de Reserva Ecológica.

También  organizaciones como el CEG y el movimiento “Rescatemos los Picachos” han elaborado planes y proyectos para la protección de las más de 3 mil hectáreas que forman parte de esta zona de la ciudad que integra al cerro de la Bufa, el Hormiguero y los Picachos.

“La posición del CEG es que se declare la protección de todo el entorno natural que rodea la ciudad y no sólo el cerro de la Bufa” afirmó.

De acuerdo con las organizaciones protectoras del entorno ecológico de la ciudad, la zona de la Bufa representa especial importancia para los habitantes de Guanajuato, debido a que en ella se ubican decenas de especies animales y vegetales, únicas en la región.

También, gracias a su ubicación es una de las zonas más importantes para regular los sistemas hídricos en la localidad, debido a los escurrimientos de agua pluvial y los ríos y arroyos que se forman producto del líquido que se recibe mediante las lluvias.

Por ahora la falta de protección también ha ocasionado que las organizaciones civiles se opongan a que se generen cambios de uso de suelo y se inicie la urbanización de este espacio natural.

Asimismo, se consideró mantener los derechos de los propietarios del predio donde se ubica el cerro de la Bufa, pues la mayor parte de este lugar está en propiedad privada.

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