El gobierno debe hacer uso de todos los recursos a su alcance para hacer un gobierno, capaz de cumplir y hacer cumplir la ley. Proponer el fortalecimiento de los derechos, resulta siempre atractivo para los electores, pero la cultura jurídica de la población, exige que previamente a la vigencia de los derechos, se concientice a la población de la necesidad de abrazar, con la misma determinación, las obligaciones  inherentes, para que éstas garanticen la viabilidad de aquellos.

Los ciudadanos y las leyes, no deben permitir que en las campañas electorales, los candidatos omitan en sus discursos, las obligaciones correlativas a los derechos que se propongan como objetivos de la legislación, una vez que se acceda al poder. De la misma manera, deberán exponer con claridad, los efectos de las leyes propuestas, una vez que entren en vigor.

Lo anterior, implica el robustecimiento de la cultura jurídica de la población y de manera especial en quienes gobiernan, lo cual implica, el involucramiento de un magisterio consciente de la importancia de la vigencia de las leyes, para que, cumplidas éstas, se acceda a la justicia y la equidad, que deben ser el propósito de toda ley.

En México, el magisterio ha desempeñado una función de gran importancia, cuyo ejercicio ha venido a menos, porque el Estado, con frecuencia, ha limitado el trabajo docente a una acción técnica con predominio de la instrucción sobre la formación.

Se trata, por supuesto, de educar en la libertad y para la libertad; pero sin olvidar el deber de todo ciudadano de trabajar porque el proyecto de nación que contienen la leyes, sea apoyado decididamente por toda la población y, de manera especial, por gobernantes conscientes de la importancia que tiene la acción, de una ciudadanía convencida de cuidar y coadyuvar a que las leyes se cumplan y que las autoridades las han cumplir.

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El ciudadano no comienza su función a determinada edad, sino mediante el impacto de una educación que inculque valores fundamentales, desde la primera edad, que le lleven a la convicción de que el imperio de la ley, debe prevalecer sobre la voluntad de los poderosos, para fortalecer la idea de justicia y equidad en el niño que comienza su formación para ejercer como ciudadano.

El profesor, debe tener el acervo cultural y la vocación fortalecida, para que transmita valores inherentes al patriotismo y, deberes para la con la honradez y la honestidad. Con objetivos muy concretos, para fortalecer la conciencia ciudadana, el Estado  cumplirá mejor su cometido, con la proclividad del ciudadano a cumplir y hacer cumplir  la ley.