Disfrute la siguiente taza de Café con Piquete, cargadito de festividad de Día de Muertos:
REQUIEM PARA UN EMBLEMÁTICO ESTADIO LEONÉS
Pasó de emblemático estadio mundialista a… panteón leonés.
Nadie se atreve a escribir su epitafio, pero ya se leen póstumos versos al reverso.
¿Qué será del estadio en el más allá?
Ya hay quien exhibe sus dientes para futurizar entre dientes.
- Que su espacio se transformará en centro deportivo.
Por supuesto que no, ese no es el motivo.
- Que su lugar emergerá un mágico hotel.
¿Otro? ¿No bastó con el “despojo” de aquél?
- Que será demolido para extender el Forum Cultural.
No, claro que no, sus nuevos dueños ya proyectan $u propio mural.
- ¿Qué será, entonces, del venerable anciano Nou Camp?
No hay duda, se le conocerá como el santo camp.
Y que nadie olvide el epígrafe de este réquiem que será escrito por la Dirección de Desarrollo Urbano.
Ahí se leerá si hubo o no complicidad de las autoridades municipales en la pérdida del inmueble.
Sí, el uso de suelo está bien definido como espacio para el deporte, no para zona comercial, tampoco para hotel, ni para emporios privados…
No se debe vulnerar el reglamento de Desarrollo Urbano.
Aunque, si ya los terrenos de lo que fuera el estacionamiento cayeron en manos particulares para levantar un mega hotel, ¿qué se puede esperar?
NO ESTABA MUERTO, NI ANDABA DE PARRANDA
¿El ayuntamiento recibió “un cadáver”?
No, por supuesto que no.
Desde hace poco más de cuatro años, cuando la administración de Héctor López Santillana tomó vigencia, el secretario del Ayuntamiento, Felipe de Jesús López Gómez tuvo oportunidad de aplicar una maniobra de RCP para resucitar al estadio.
Pero no lo hizo, se quedó cruzado de brazos. Sólo atinó a decir que el estadio expiró desde gobiernos anteriores.
Lo que siguió para él fue dejar pasar el “tic tac” del reloj jurídico, hasta que, finalmente el jueves, con todas las de la ley, lo entregó a sus nuevos dueños.
¡Qué desfachatez!
Que la autoridad municipal se resigne a señalar que recibió un agonizante expediente jurídico, sin ir -como lo haría un médico bajo su principio hipocrático- por el hálito de vida hasta el último suspiro.
Allá López Gómez y su consciencia. Lo cierto es que pasará a la historia como el abogado del pueblo silente, el que cruzó los brazos.
La realidad es que -siguiendo en términos de esta metáfora festiva del 2 de Noviembre- el estadio no estaba muerto, ni andaba de parranda.
Sus raíces son sólidas porque provienen del pueblo leonés, gente que ha regado frondosos “árboles” como legado del pueblo.
Pero hoy el “glorioso” está caído y muchas manos se aprestan a hacer leña.
“Cuando el árbol cae, los monos se dispersan”.
EL CAMPO SANTO ESTÁ LLENO DE VIVOS… Y VIVALES
Es escalofriante.
Los leoneses sienten patadas de ultratumba y piden descansar en sana paz con la potestad del estadio León, como patrimonio de Juan Pueblo.
“Ay, mis hijos”.
«¿Cómo fue que perdimos el estadio?”
Alguien se asomó desde el más allá para ofrecer recovecos legales que permitieron a dos particulares arrebatar de las manos ciudadanas.
No queda más que llevar flores al Nou Camp en hoy Día de Muertos, una festiva fecha para reflexionar que en esta vida hay vivos y… hay vivales.
Pero no, no es para Roberto Zermeño el epitafio de implacable sepulturero; la inscripción en la lápida del estadio debe llevar la firma del responsable de la pifia legal que permitió perder el estadio.
¿Quién?
No hay respuesta, no oficial. Entre los actores de pasadas administraciones nadie “se echa tierra”, ni mucho menos a cavar su propia tumba.
Pero esa lápida del campo santo espera una rúbrica, el nombre de ese vival que fue el artífice de la debacle legal, un personaje que está oculto, pero que deja escuchar el castañeo de sus dientes.
Es el RIP para el legendario Nou Camp que ya recibe un peregrinar, entre lamentos, quejidos y llanto.
¡Alto ahí! ¿Quién vive? ¿Quién vivirá?
¡ASÚSTAME PANTEÓN!
Ni se inmuta, mucho menos tiembla de miedo.
El ayuntamiento leonés sigue cruzado de brazos y ni por enterado que es la hora del despertar de las ánimas.
Fueron muchos los actores que se sentaron en la silla de la secretaría edilicia durante el curso del proceso legal del Estadio León que, finalmente, derivó en la pérdida del inmueble.
El más visible es Felipe de Jesús López Gómez, quien ha ostentado el cargo de secretario del Ayuntamiento durante cuatro años consecutivos.
No, pareciera no tener ninguna culpa de este funeral, pero está claro que durante su gestión permaneció estático ante el ataúd del histórico inmueble del futbol leonés, sin pena, ni congoja. La cripta -diría él- la fraguaron otras administraciones.
Pero dentro del féretro permanecen los expedientes legales que esperan un movimiento de ultratumba para demostrar que persiste el patrimonio leonés, pero el buen Felipe de Jesús, ya cerró con llave al ataúd.
Diez años atrás, como alma en pena, deambula el exsecretario del Ayuntamiento Francisco García León, quien lanza lamentos al aire… “ay, mis hijos”.
En sus manos estuvo dar vida al fideicomiso ciudadano que defendía al estadio, pero de manera inexplicable, el ayuntamiento que encabezó García, disolvió la figura legal. Desde entonces comenzó su agonía, hasta que expiró el pasado jueves.
Hoy, todo está consumado.
El muerto al pozo y el vivo al gozo.
EL GOL, EL ERROR, LA FIGURA Y EL OSO
A continuación el retrato de la semana expresado en términos de fútbol.
El gol: El anotado en el partido jugado en el camposanto, donde Roberto Zermeño anotó gol en puertas chiquitas formadas por las lápidas del Ayuntamiento Municipal y los socios fundadores del original Club Social y Deportivo León, A.C.
El error: De los vivos y de los vivales que dejaron perder el estadio por la vía legal. Inconcebible.
La figura: La Festividad del Día de Muertos, que sigue más viva que nunca a pesar de la influencia anglosajona con rituales ajenos a la cultura mexicana.
El oso: Del alcalde Héctor López Santillana, quien escribió su propio epitafio al entregar el estadio León y que toleró los brazos cruzados de su secretario de Ayuntamiento, el apacible Felipe de Jesús López Gómez. ¿Santillana penará en el juicio de la historia de León?
Y EL PIQUETE PARA EL CAFÉ:
Van los siguientes “clásicos” chistoretes alusivos a la festividad de muertos.- Tómelo con buen humor:
* En el consultorio:
-¿Es grave doctor?
-¿Ha oído ese refrán que dice que lo que no mata engorda?
-Sí.
-Pues ha debido comer alguna cosa que no engorda.
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* Después de medio siglo de armonía total en el matrimonio, él muere. Poco tiempo después ella muere y también va para el cielo.
En el cielo ella encuentra al marido feliz cómodamente sentado con sus amigos, por lo que ella, al verlo, corre contenta con él y le dice:
– ¡Queridooooo! Qué feliz de encontrarte!
Y él le responde:
– ¡No vengas con eso!…El trato fue: “Hasta que la muerte nos separe”. Así que, circulando…
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* Un vampiro llega con la boca rebosante de sangre a donde se encuentra otro, y éste le dice:
Oye viejo, dime, ¿dónde conseguiste toda esa rica sangre?
El otro le respondió:
Bueno, ¿ves ese muro de concreto armado que está allí?
¡Sí!
¡Pues yo, no lo vi!
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