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Atracos ‘disfrazados’

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La película ‘La gran estafa’ (‘Ocean’s eleven’) es la referencia obligada en cuanto a cine de atracadores se refiere. Esta historia del carismático ladrón Danny Ocean, interpretado primero por Frank Sinatra en la versión de 1960 y posteriormente por George Clooney en la de 2001 y su obsesión por robar casinos y objetos invaluables, cuenta con millones de fanáticos y una serie de secuelas que la precedieron. Ocean se ha convertido en un personaje que ya es parte de la cultura pop. Es el atracador por excelencia, así como Hannibal Lecter el arquetipo del asesino serial en ‘El silencio de los inocentes’, Walter White como traficante en ‘Breaking bad’ o Don Corleone del mafioso en ‘El Padrino’.
Como era de esperarse, la influencia mediática ha hecho que muchas personas, tanto en diferentes artículos como en redes sociales y en libros, comparen atracos de la vida real con ‘Ocean’s eleven’ y el cabecilla Danny Ocean, pero muy pocos, en realidad, se han acercado, y es que es inevitable que los terminen capturando a matando, o como dice el dicho: “el crimen no paga”.
Fue el criminal británico Terry Ellis quien en sus memorias se comparó con Ocean, después de realizar un golpe que, de no existir información suficiente para corroborar los hechos, cualquiera pensaría que fue una novela. Así ocurrieron los hechos.
Terry Ellis nació en Inglaterra, y desde pequeño creció cerca de delincuentes. Entraba y salía constantemente de los reformatorios, y para él, tener contacto con gente del bajo mundo era parte de su vida diaria. Todo lo hacía porque le gustaba vivir con intensidad, sentir la adrenalina y no porque hubiera sufrido algún tipo de trauma. Le gustaba vivir peligrosamente.
En 2007 ideó lo que le pareció sería el atraco perfecto.
Se organizó con cuatro cómplices, dirigiéndose a la sede de la empresa de telecomunicaciones Verizon ubicada en la estación de trenes de King’s Cross, en el corazón de Londres. Estaban vestidos como policías, pero sin armas. Tiempo después, Ellis declararía que ese era un detalle clave: en primer lugar, quería demostrar su astucia sin necesidad de violencia, y en segundo, inspirar confianza.
Al llegar Verizon pidió hablar con los guardias de seguridad. Les dijo que había un ladrón infiltrado entre ellos, y les pidió que se esposaran.
Los guardias, de mala gana, aceptaron, sin sospechar que los verdaderos infiltrados eran sus interlocutores. De esta forma, Ellis y su banda entraron a la bodega y robaron equipo evaluado en 100 millones de libras. Salieron del lugar muy tranquilos.

REFORMADO
Meses después, Ellis estaba en su casa, en compañía de su familia, cuando tocaron a su puerta. Al abrirla, vio a dos policías que se lo llevaron preso. Al tratarse de un robo orquestado de forma tan meticulosa, y al tener él antecedentes penales, para las autoridades londinenses no fue difícil dar con él. Fue sentenciado a 16 años de cárcel en la prisión de Buckinghamshire, donde tuvo que convivir con pederastas y asesinos seriales. Para Ellis, quien se percibía como un ladrón astuto e intelectual, fue une experiencia durísima.
Por buena conducta salió en 2016. Hoy en día, se dedica a dar conferencias a adolescentes sobre lo perjudicial que es dedicarse al crimen, y ayuda delincuentes que ya cumplieron su sentencia a conseguir trabajo. Vive alejado del hampa. “Si duermes con perros acabarás con pulgas”, dice.
Todo lo anterior fue una noticia muy sonada en Gran Bretaña, y queda para la posteridad en el libro escrito por el propio Ellis, titulado ‘The Art of Robbery: The story of London’s real Ocean’s Eleven Verizon heist’ o ‘El arte del robo: la historia de la verdadera Gran estafa y el atraco a Verizon’.
También existió otro ladrón cuyas acciones fueron comparadas con las de Danny Ocean, y de hecho, realizó su golpe en un prestigioso casino de Las Vegas, pero sobre él hablaremos a fondo la semana próxima.

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