La vieja casona del Círculo Leonés atesora en poco más de un siglo la nostalgia del sonido del dominó al dar la “sopa”, el peculiar golpeteo de las bolas del billar de carambola, la densa “nube” de sus baños de vapor y una anécdota escrita del 2006 cuando colapsó parcialmente su entre techo.
Se trata de una casa construida en 1893 y que hoy se ha convertido en un emblema con un estilo arquitectónico europeo que se ha transformado en una joya del patrimonio leonés y que, en teoría, debe estar resguardada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Durante la mayor parte del Siglo XX el viejo inmueble fue la sede del Círculo Leonés Mutualista que alentó actividades alternas que ampliaron su nostalgia con el bar donde el cantante Pascualito proyectaba su romanticismo, la caseta de la señora Ángeles para comprar un refresco y un sándwich, o su teatrito donde alguna vez cantó Pedro Vargas.
La casona hoy asume una nueva vocación como tienda de ropa, una faceta insospechada para una finca catalogada como patrimonio de la ciudad.
En el Archivo Histórico se guarda aquel pasaje cuando un jueves 15 de septiembre del 2006 una ala de su entre techo se vino abajo por el deterioro del tiempo y que afectó a su patio.
HISTORIA DE LA CASONA
El propio Archivo Histórico consigna que a principios del Siglo XIX, el recinto fue la sede del mesón de San José, propiedad del señor Pedro Ocampo, quien vendió a los hermanos Manuel y Rosa Madrazo Arcocha.
La familia Madrazo mandó construir dos casas “cuatas” -que a la fecha así son conocidas- , unidas por una espléndida fachada, cubierta de cantera y cortada al estilo neoclásico.
Fue el 16 de julio de 1923 cuando el Círculo Leonés Mutualista formaliza la posesión de la finca.
Desde entonces, “El Círculo” se ha transformó en un emblema de la Zona Centro.
A finales de los 80 dejaron de funcionar los baños públicos.
¿TÚNELES?
En 2011 el tema de los túneles que tienen su trazo por el Centro Histórico, estuvieron en boga a raíz de un supuesto descubrimiento de pasillos subterráneos en la esquina de Álvaro Obregón e Hidalgo, tras la demolición del edificio del Condominio Madero.
En la parte posterior del edificio de las “casas cuatas” se localizó una arcada en el aljibe, que tenía ramificaciones, pero nunca se demostró que pudieran ser los supuestos túneles pasadizos utilizados para huir en guerras cristeras.
