La semana pasada, un hecho violento causó revuelo no solo en las noticias de índole internacional, sino también de crímenes y literatura: el destacado escritor angloindio, Salman Rushdie, fue apuñalado mientras daba una conferencia en Nueva York.
Afortunadamente, el autor se encuentra estable, pero el atentado contra su persona se suma a una serie de atentados y homicidios por parte de grupos extremistas islámicos. Esta es la historia de la estela de violencia e intolerancia que ha dejado un libro cuyo objetivo nunca fue ofender.
Todo comienza en el año de 1988, cuando Salman Rushdie publica su novela más emblemática: ‘Los versos satánicos’, que trata sobre los actores Gibreel Farishta y Saladin Chamcha, pero también se componía de una historia en la que un supuesto profeta (que recordaba a Mahoma) fundaba una religión.
El 14 de febrero, el ayatolá Ruhollah Jomeini, líder religioso y político de Irán, emitió una ‘fatua’ (es decir, edicto religioso) que exhortaba a ejecutar a Rushdie por blasfemo. Además, ofrecía una cuantiosa recompensa de 2.8 millones de dólares, pues no solo estaba condenado el escritor, sino cualquiera que tuviese que ver, de forma directa, con la publicación del texto. Para fortuna del escritor, fue apoyado por el gobierno de Inglaterra, donde permaneció protegido durante años. El libro se publicó en México a finales de los 80.
Por desgracia, otras personas no tuvieron la misma suerte.
LAS MUERTES
La primera víctima de la intolerancia fue el traductor Ettore Capirolo, quien fue apuñalado por encargarse de la versión a su idioma. Para su fortuna, las heridas no fueron graves y salió con vida. De la misma forma, el 11 de octubre de 1993 hubo otro atentado contra otra persona: esta vez fue el editor del libro en Noruega, William Nygaard. En ambos casos no hubo pérdidas humanas.
Pero el 12 de julio de ese mismo año, ocurrió otro atentado contra Hitoshi Igarashi, traductor al japonés de ‘Los versos satánicos’ y especialista en cultura islámica. Su cuerpo fue encontrado en su oficina de la Universidad de Tsukuba, Ibaraki, en Japón. Tenía heridas mortales en la cara y los brazos.
Los actos terroristas también ocurrieron, y en algunos casos, con resultados letales.
Uno de los primeros registrados ocurrió el año de emisión de la fatua, concretamente el 28 de febrero, cuando estalló una bomba en dos librerías de Berkley, California; que exhibía varios ejemplares del libro, donde solo hubo pérdidas materiales.
El caso más violento y trágico ocurrió el 3 de julio de 1993, en la ciudad turca de Sivas. Los hechos ocurren en un hotel, donde se encontraba el intelectual izquierdista Aziz Nesin, traductor al turco del polémico libro. Nesin era aborrecido por los terroristas radicales, pues no tuvo ningún miedo en sacar a la luz al libro. Mientras impartía su conferencia, los radicales marcharon al hotel y prendieron fuego al edificio, dejando un saldo de 36 personas muertas, además de varios heridos. La víctima más joven fue Koray Kaya, de 12 años de edad. Nesin, por su parte, logró salvarse de las llamas, y dedicó toda su vida a luchar contra la intolerancia hasta el día de su muerte, el 6 de julio de 1995.
El más reciente atentado lo sufrió el propio Rushdie cuando fue apuñalado mientras se preparaba para dar un discurso en Nueva York. Pese a que recibió heridas graves en cuello y abdomen, fue trasladado en helicóptero y ya se reporta estable. Un hecho que muchos pasaron por alto es que el moderador de la conferencia, Henry Reese, también recibió cuchilladas en la cabeza.
Los atentados contra la gente que tiene que ver con ‘Los versos satánicos’ son una clara muestra de la intolerancia y el nulo criterio de ciertos sectores. Bien dice Rushdie que todas las ideas deben adaptarse a nuevas realidades, y sobre todo: “Un libro es una versión del mundo. Si no te gusta, ignóralo o escribe tu propia versión”.
