Los crímenes perpetrados con ácido son una realidad en Guanajuato. Del 2020 a la fecha, han ocurrido 5 en todo el estado. Desgraciadamente, esta acción ha ocurrido anteriormente y tiene un antecedente histórico que data de 1990.
Los casos han sido condenados unánimemente por autoridades estatales, como la titular de la Secretaría de las Mujeres, Itzel Balderas Hernández o la misma gobernadora, Libia Denisse.
En los municipios donde ha ocurrido esto son Celaya, Romita, San Luis de la Paz, Silao y Xichú. Mientras que en 2020, en plenos tiempos de la pandemia, hubo un caso registrado, a lo largo del 2026 ha habido 3. En julio de este año, una mujer lanzó una sustancia corrosiva contra otra en el municipio de Celaya.
El tema es realmente complejo y serio, y no se trata de una cuestión reciente, ni en Guanajuato ni en el mundo.
En Reino Unido, por ejemplo, el primer caso registrado de una condena ocurrió desde 1833.
A nivel nacional fue particularmente notorio el caso de la saxofonista oaxaqueña María Elena Ríos Ortiz, quien fue atacada con ácido en 2019.
La información del Gobierno del Estado la define como ‘violencia ácida’, pero a lo largo de la Historia de la nota roja y la criminología se le ha dado un término en particular: ‘vitriolage’ o ‘acid attack’. Por lo general, la sustancia corrosiva que se usa es el ácido muriático.
La gobernadora Libia Denisse se ha comprometido a penas más severas para quienes pretendan llevar a cabo este abominable crimen.
Lo cierto es que los crímenes mediáticos en torno a esta actividad se han realizado mucho antes. Uno de los más recordados aconteció entre marzo-abril de 1990. Al caso se le conoce como ‘El Loco del Ácido’ o ‘El Maniático del Ácido’.
Así ocurrieron los hechos, registrados en todos los medios de comunicación de la época.
LA FIRMA TÓXICA
Corría el año 1990. La ciudad de León crecía, junto con los municipios aledaños. A los cines de la ciudad llegaban clásicos de la época, como ‘Volver al Futuro 2’ o ‘La sociedad de los poetas muertos’. Janet Jackson y Madonna lideraban las listas de popularidad. Parecía ser un buen año, lleno de crecimiento: los fraccionamientos iban en aumento y se inauguraba el Aeropuerto del Bajío. El gobierno de Carlos Salinas de Gortari y el Tratado de Libre Comercio se consolidaban por igual.
Al mismo tiempo iba a cometer sus fechorías uno de los criminales más abominables de la historia abajeña.
El 10 de abril de 1990 se comenzó a correr la noticia de un loco (o quizá un grupo de locos, no se sabía entonces a ciencia cierta) que atacaba personas arrojándoles ácido. Por lo general, a menores y mujeres. La ciudad estaba aterrada, pues el criminal podía surgir de cualquier esquina, aunque por lo general se movía a bordo de un coche Sakura.
Así se le conoció como ‘El Loco del Ácido’ o ‘El Maníaco del Ácido’. Se mencionaba que había atacado a siete personas, pero de forma oficial, fueron dos ataques hasta el 11 de abril, cuando El Heraldo publicó:
“Fue Atacada en el Parque Hidalgo, la Mujer Lesionada en el Rostro se Encuentra muy Grave
“Gran alarma que podría convertirse en una psicosis generalizada entre la ciudadanía y que ha puesto ya en estado de máxima alerta en las corporaciones policíacas, ha causado la presencia en las calles de un sujeto con marcados desequilibrios mentales que se ha dedicado a causar daños a víctimas quizá escogidas «al azar»; el sujeto se traslada a bordo de un automóvil deportivo y lanza a sus víctimas cantidades considerables de ácido; según algunos conocedores el compuesto utilizado por el maníaco es una dilución de ácido muriático con otro compuesto altamente corrosivo que ataca los tejidos orgánicos e inorgánicos”.
Días antes, concretamente el 26 de marzo, un joven llamado Esteban N. de 16 años iba por la calle González Bocanegra rumbo a su domicilio en la colonia Azteca, cuando “se le emparejó un sujeto joven a bordo de un «Sakura» de color negro, lo llamó con un silbido (ppsst ppst) y al voltear hacia el interior del carro el desconocido le apuntó con un atomizador y lo roció de ácido, sus lentes le protegieron los ojos pero sufrió quemaduras en el rostro y cuello”.
El de Ana Bertha fue el caso más sonado. Ella era trabajadora de la Cámara del Calzado, y mientras salía de su jornada laboral, fue interceptada por el criminal cuando caminaba por la Deportiva del Estado. Entonces, aquel 9 de abril a las 7:30 le arrojó ácido muriático.
Pero el Loco del Ácido había cometido un enorme error: permitió que los testigos anotaran sus placas, Así que dos días después, los agentes de tránsito Antonio Olmos y Ricardo Méndez detuvieron el macabro coche negro, que transitaba por el bulevar Mariano Escobedo. Era un Datsun con placas GRC-345. Además, el auto apestaba a ácido y tenía las vestiduras quemadas.
El responsable fue el exnovio de la joven, Gerardo de Alba Rodríguez de 26 años, que vivía en Jardines del Moral y manejaba una empresa de productos químicos. Sin embargo, logró escapar y hasta el momento se ignora su paradero.
Hoy en día, se tiene la esperanza de que las penas por este aberrante crimen aumenten, y que no se repita lo de 1990.
