“Scream” fue, sin duda, una de las grandes películas de terror de los años noventa que hasta el día de hoy sigue produciendo secuelas. La trama y los personajes del director Wes Craven, en la que un asesino en serie comienza a matar estudiantes de un campus, así como Ghostface el villano con su grotesca máscara que recuerda la pintura de “El Grito” de Munch, quedó grabada en la memoria del público como quien usa un cuchillo para escribir sus iniciales en madera.
Lo que muchos desconocen es que está inspirada en hechos reales, y que otros locos la han usado como excusa para cometer atroces crímenes. Esta es la historia de ambos casos, en los que ficción inspira a realidad y viceversa.
REALIDAD A FICCIÓN
En 1994, el guionista Kevin Williamson se enteró de un caso horrible en el campus de la Universidad de Gainesville. Los hechos lo inspiraron para escribir lo que sería la película de terror por antonomasia de 1996. Aunque agregó un siniestro disfraz y una trama de misterio, el terror quedó intacto.
Así aconteció…
Danny Rolling, nacido en 1954, era hijo de un estricto padre que había sido militar. Creció repleto de conflictos internos y traumas en Shrevenport, Louisiana. Desde niño le gustaba asaltar y ser voyeur, lo que le ganó problemas con la justicia. Después de asesinar a la familia Grissom y querer matar (sin éxito) a su padre, en 1990 huye a Gainesville, Florida, donde monta una tienda de campaña en un terreno trasero al campus universitario de esa ciudad.
Allí comenzó su ola de 5 asesinatos en 4 días. El primero fue el doble feminicidio de Christina Powell y Sonja Larson, de 17 y 18 años respectivamente.
Las víctimas fueron en su mayoría mujeres, y eran horriblemente mutiladas, por lo que se le bautizó como “El destripador de Gainesville”. Incluso a Christa Hoyt, la asesinó irrumpiendo a su hogar entrando por una puerta corrediza de vidrio. El joven Manny Taboada y Tracy Paules fueron otras víctimas.
Al igual que en la película, muchos padres dieron a sus hijos de baja de la universidad y hubo un sospechoso llamado Edward Lewis Humphrey que resultó inocente, y el miedo cundió toda la zona, recibiendo cobertura por parte de todos los medios de comunicación.
Uno de los mitos más comunes de los asesinos seriales es que son muy inteligentes… pues Rolling no lo demostró, ya que tras su último homicidio intentó asaltar un mini supermercado, lo que dio pie a su captura. En cuanto el médico forense realizó las pruebas de ADN, se comprobó que era el culpable de los asesinatos.
Durante el juicio, alegó trastornos mentales, pero el juez no le creyó y fue ejecutado con la inyección letal un día como hoy, 25 de octubre, pero de 2006.
FICCIÓN A REALIDAD
El 12 de diciembre de 2001, en Bélgica, el joven Thierry Jaradin, un camionero de Gerepinnes le pidió matrimonio en su casa a su novia, Alisson Chamber, pero ella se negó. El hombre fue a su cuarto y volvió disfrazado como Ghostface, sosteniendo un cuchillo y apuñalando a la chica 30 veces. Después, llamó a su padre y a su hermano para confesar el crimen y culpara a la saga cinematográfica de haberlo cometido. Hoy en día cumple condena.
Antes de despedirnos, conviene recordar una frase de “Scream”, en la que uno de los personajes aclara que las películas de terror no crean asesinos (ellos ya estaban mal de la cabeza antes) sino que vuelven a los psicópatas más creativos.
La siguiente semana nos alejaremos de películas inspiradas en casos reales, para recordar una de las leyendas mexicanas más famosas.
