Ana y Mia han sido nombradas las princesas de internet, más conocidas y seguidas que casi cualquier celebridad que venga a tu mente. Su voz es autoridad para miles de mujeres al rededor del mundo debido a que dicen ser las mejores amigas, las incondicionales, las que tienen el secreto para convertir a toda mujer en lo que siempre ha deseado ser… o en lo que les han metido en la cabeza que deben ser.
La máxima de este par de “amigas” es que, cualquier sacrificio es poco con tal de ser delgadas y hermosas. Sus fines podrían parecer inocentes, sus intenciones pueden pasar por buenas e incluso ellas podrían parecer buena compañía, sin embargo, Ana y Mia son las abreviaturas que tienen los graves trastornos alimenticios: Anorexia y Bulimia.
La Anorexia, es en resumen, un trastorno que se caracteriza por el rechazo a la comida y el miedo obsesivo a engordar, acompañado de una imagen distorsionada del cuerpo. Por su parte, la bulimia aleja a la persona de un comportamiento alimenticio saludable, debido a que se consumen grandes cantidades de comida para después pasar por una fase de arrepentimiento en donde se elimina la ingesta, se provoca el vómito y se usan laxantes. En una persona pueden presentarse ambos trastornos por separado o en conjunto y pueden provocar lesiones graves en el tracto alimenticio, desnutrición, anemia, inanición, e incluso a la muerte.
Lo más preocupante de esta situación no es que dichos trastornos tengan “apodos” o abreviaturas, lo alarmante es que son usados como nombres clave para dedicar portales de internet que fomentan prácticas poco saludables, vendiendo un estilo de vida peligroso que consiste en estar delgadas a cualquier precio.
Las páginas funcionan como “grupos de ayuda”, por medio de foros en donde intercambian, fotos, trucos para perder peso, engañar a los padres, esconder comida, falsificar pruebas médicas que evidencien un precario estado de salud e incluso hay quienes dan recomendaciones para comer menos, para aguantar sin probar alimento por días, e incluso hablan de medicamentos y otras sustancias para adelgazar, además de darse apoyo unas a otras afirmando que todo lo que hacen es correcto. No es necesario resaltar que todas estas práctica son altamente peligrosas, porque además de los malos consejos que brindan, alejan a las personas de su entorno (a quienes terminan por catalogar como enemigos) confinándolos a estar frente a una computadora, solos y cada vez más vulnerables a las malas prácticas.
Al año cientos (quizá miles) de hombres y mujeres caen en las redes de estos trastornos, algunos con mucho esfuerzo saldrán adelante, otros cuantos más se consumirán lentamente hasta extinguirse por esa necesidad de encajar con la imagen que la sociedad, el entorno y muchos medios dan de que la esbeltez está ligada al éxito, la belleza y la felicidad.
Mi afán al tocar este tema no es el de despertar el morbo, sino más bien el de invitarlos a abrir los ojos hacia un problema que existe, que es grave y que puede estar cercano a ti. Si notas algún cambio en el comportamiento, en la alimentación y en el peso de algún ser querido no esperes a que pueda ser tarde.
