Alguien que tenga otros datos, preguntó un hombre de negocios entre un grupo de personas, para saber si solamente su negocio va mal. Lamentablemente, parece que todo el grupo compartió la misma situación: bajas ventas, elevados costos y una incertidumbre que no les permite planear a futuro. En este caso no hablamos del pobre pronóstico para el crecimiento económico del país; y no tratamos sobre indicadores económicos que solamente unos pocos entienden. No, se trata de la dolorosa situación que viven los empresarios – micros, pequeños, medianos y grandes – en su día a día, ante un escenario adverso que les está generando pérdidas económicas. El tener menos dinero en el bolsillo, cualquier persona puede entenderlo.
Hay que buscar primero contextualizar la situación de México. Esto sí puede hacerse a través de indicadores que tienen una medición estándar a lo largo del tiempo. De acuerdo con analistas consultados por el Banco de México, el crecimiento esperado de la economía para 2019 es de 0.5 por ciento. Esto se da después de que la economía mexicana prácticamente se estancó a finales del segundo trimestre de este año. Como obstáculos para alcanzar un mayor crecimiento, los analistas consultados señalaron la incertidumbre política, la incertidumbre sobre la situación económica interna y los problemas de inseguridad pública. No hay que cavar demasiado profundo para darnos cuenta de que, estos obstáculos, seguirán presentes a lo largo de este sexenio.
Por su parte, el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas, destacan las señales de deterioro económico. Los indicadores IMEF Manufacturero y No Manufacturero permanecieron en zona de contracción por quinto mes consecutivo. Las cifras del mes de septiembre solamente indican que la debilidad económica persistió al cierre del tercer trimestre de este año, por lo que las señales de deterioro económico se extendieron a este tercer ciclo del año. De esta manera, señalan los ejecutivos de finanzas, la elevada incertidumbre sigue afectando negativamente las decisiones de inversión y de consumo. Destacan el decrecimiento de casi 9 por ciento en la inversión fija bruta durante el mes de junio; y un crecimiento casi nulo del consumo privado en el mercado interno.
Esto lo confirman las cifras de INEGI sobre confianza empresarial. Al hacer un comparativo de las cifras del mes de septiembre de este año, contra las cifras de septiembre del año previo, el indicador de confianza empresarial se redujo 2.2 puntos, el del comercio disminuyó 1.9 puntos y el de manufacturas cayó 1.8 puntos. Cuando revisamos el indicador de confianza del consumidor, el panorama no se ve diferente, ya que cayeron ligeramente los siguientes componentes del indicador, al cierre de agosto de este año: situación económica en el momento actual comparada con la que tenían hace 12 meses y la situación económica esperada de los miembros del hogar dentro de 12 meses, respecto a la actual.
Así que, la percepción de los empresarios no se aleja de las mediciones que hacen tanto el gobierno, como las organizaciones de la sociedad civil. Cuando leemos notas sobre lo que no creceremos o sobre si entraremos o no en recesión, lo vemos como si fuera un problema ajeno a nosotros. La realidad es otra. Los indicadores solamente miden lo que está pasando con la actividad económica del país. Las mujeres y hombres poseedores de negocios no la están pasando bien. Esto puede traducirse, en el corto plazo, en despidos e, inclusive, en cierres de tiendas, oficinas y empresas manufactureras. Alguien que tenga otros datos, por favor compártalos.
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