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AL DIABLO LAS INSTITUCIONES

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Andrés Manuel López Obrador cumplió su promesa de mandar al diablo las instituciones, pero ahora como futuro presidente de México no fue sólo de palabra, sino en los hechos.

José Woldenberg, quien fuera presidente consejero del IFE de 1996 a 2003, y a quien le tocó la transición del PRI de Ernesto Zedillo al PAN de Vicente Fox en el 2000, en su columna de ayer en El Universal dijo que teme a la desinstitucionalización del país, motivados con los actos alebrestados de Andrés Manuel.

México durante décadas ha construido instituciones débiles, pero a nivel Latinoamérica se encuentra a la par de Brasil y Chile, liderando en la mayoría de los temas, del Río Bravo a la Patagonia.

La Consulta Ciudadana del pasado fin de semana no fue apoyada ni regulada por instituciones como el INE, el Congreso de la Unión, la Cámara de Senadores o la Suprema Corte de Justicia de la Nación, López Obrador no los tomó en cuenta.

El país vive inmerso en un clima violento, precisamente porque muchas instituciones de seguridad han sido penetradas y violentadas. Los actos de Andrés Manuel fortalecieron la violencia que se vive en México, y así no se puede hacer una revolución intelectual y pacífica como lo prometió.

López Obrador no actuó como un líder de primer mundo, actuó como un gobernante bananero, fracturó más al país, pasó por encima de los derechos de los empresarios, la única institución con validez fue su partido Morena, al puro estilo de los gobiernos de Cuba y Venezuela.

SOMOS LA BURLA MUNDIAL

En ninguna teoría escrita por los mejores académicos de Estados Unidos, Europa, Japón, China, Corea, Australia o Nueva Zelanda, existe un libro que indique que un líder es quien separa, que el trabajo en equipo se consigue dividiendo el país, ningún académico de primer mundo avala el infantiloide “me canso ganso”.

El académico canadiense Omar Aktouf, siempre señaló que los mexicanos tienen lo que merecen, sus gobernantes, su violencia, sus debacles económicas cada seis años y su nivel educativo raquítico.

Construir la confianza en una organización cuesta años, se demuestra con sabiduría, con una acertada toma de decisiones en el día a día, con resultados a nivel macroeconómico, con políticas públicas que beneficien a la mayoría de forma cuantitativa, medible por organismos internacionales, comparable contra los mejores del planeta.

El PRI y el PAN no fortalecieron las instituciones en los últimos 18 años, y ahora pagamos las consecuencias de contar con organismos de gobierno que son la burla internacional en la película infantil de “Coco”.

Por eso Andrés Manuel entró como cuchillo en mantequilla, conoce la debilidad de las instituciones, esas que siempre mandó al diablo y que ningún burócrata del PRI es capaz de levantarle la voz, están aterrorizados.

El temor de José Woldengerg es válido, las instituciones de México son más débiles que el peso ante el dólar y ahora hay que sumar a la gasolina.

REELECCIÓN EN CAMINO

Ninguna de las palabras de amor y paz de López Obrador son creíbles en este momento, la operación cicatriz no va a cerrar en varios años.

Román Cifuentes, flamante presidente del PAN en el estado, lo dijo este martes, todos esperan la encuesta para que se reelija y nadie podrá detenerlo.

Como el líder panista del estado al lado del gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, sabe que tendrán tres años difíciles con los embates de Morena y López Obrador tratando de debilitarlos y quitarles más municipios en el 2021.

Sin embargo, lo que más preocupa es quien tomará el PAN nacional, los panistas al igual que los priistas, se ven reflejados en el PRD que está al punto de la extinción, sin líderes capaces de sacarlos adelante y revertir los 30 millones de votos que consiguió López Obrador y con los cuales puede reelegirse.

López Obrador puede darse el lujo de perder 5 millones de votos y otorgarlos al PAN y 5 más para el PRI y aun así puede volver a derrotarlos a ambos en 6 años con 20 millones de seguidores.

En un país donde no existe educación ni capacidad de compararse con el primer mundo, el mesianismo convence más que los tradicionales políticos sin estructura educativa, sin una visión de nación.

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