Un total de 117 víctimas de homicidio doloso contabilizaba Guanajuato hasta la mañana de este martes, y de esas muertes al menos 39 fueron producto de eventos que podrían denominarse como atrocidades por la extrema saña de los asesinos, por el número de víctimas o por la actividad de los victimados; y apenas habían transcurrido 11 días del primer mes del año, en los que se han visto ya en el estado todo tipo de violencia criminal en los 20 municipios que más registran ese delito.

La contabilidad corresponde solo a homicidios dolosos comprobados públicamente en los lugares donde fueron cometidas las agresiones, mientras hay reserva sobre posibles decesos de un total de al menos 16 personas lesionadas producto de los mismos ataques que segaron la vida de otras personas.

Entre los hechos criminales con resultado de homicidios, que se pueden calificar como atrocidades suman al menos nueve eventos en las ciudades de Celaya, León, Apaseo el Grande, San José Iturbide, Moroleón y Juventino Rosas.

Pero Celaya se ha convertido en el municipio con más atrocidades cometidas en los últimos tiempos.

Este enero registra ya el asesinato de 9 personas durante un velorio, así como cuatro personas asesinadas, entre ellas un bebé, durante un ataque e incendio de la casa de las víctimas.

La incidencia

Con esas cifras Guanajuato se mantiene a la cabeza en la incidencia de homicidios en el país como plaza que se siguen peleando las organizaciones criminales con profusión de sangre enemiga y de sangre inocente, mientras las autoridades locales siguen guardando silencio y las estrategias coordinadas con la federación por la seguridad y el combate al crimen, siguen dando resultados, pero insuficientes y la pretendía paz para Guanajuato no llega.

Celaya se mantenía a la cabeza en homicidios dolosos con un total de 22 víctimas.

León, una de las plazas más disputadas, sumaba al menos 19 asesinatos ya para la mañana de este martes y Villagrán registraba ya 12 muertes, sumando los nueve civiles muertos durante los enfrentamientos y la muerte de un policía estatal en los mismos incidentes.

Irapuato y Salamanca sumaban ya siete y seis respectivamente, mientras en Uriangato y Valle de Santiago comenzaba a recrudecer la violencia con cinco asesinatos en cada municipio.

Incidencias menores las presentaban Abasolo, Comonfort, Cortazar, Jaral del Progreso, Juventino Rosas, Moroleón, Pénjamo, Purísima del Rincón, Salvatierra, Pueblo Nuevo, San Luis de la Paz y Yuriria.

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