Ante las intensas jornadas de sol y de calor, algunos leoneses optan por refrescarse con alguna bebida fría y si es espirituosa, mejor, dirían algunos.
Otros, los más osados, de plano se entregan a los placeres de un chapuzón refrescante en alguna alberca o balneario de los muchos que hay por los alrededores; algunos otros para alcanzar a llegar a su destino, prefieren sumergirse en las aguas de alguna fuente de la ciudad que también mucho provecho contra el calor causa.
No cabe duda que se aplica bien el refrán: “Yo no pido que me den, nomás´ que me pongan donde hay”.



