
Otros, los más osados, de plano se entregan a los placeres de un chapuzón refrescante en alguna alberca o balneario de los muchos que hay por los alrededores; algunos otros para alcanzar a llegar a su destino, prefieren sumergirse en las aguas de alguna fuente de la ciudad que también mucho provecho contra el calor causa.
No cabe duda que se aplica bien el refrán: “Yo no pido que me den, nomás´ que me pongan donde hay”.