Todos los ciudadanos debemos tomar con mayor empeño nuestros deberes para con las instituciones encargadas de normar la actividad política. Este es un momento propicio para impulsar la conducta social que nos mueva como miembros de una comunidad, para ampliar nuestra idea de la política, para que tanto los dirigentes de los partidos, como los candidatos y los gobernantes emanados de esa actividad estén preparados en el arte de la prevención.
Ser prudente sin llevar a la parálisis y profundizar en el conocimiento científico del medio, deben ser cualidades exigibles a quienes se ocupen de la cosa pública, que deberán asumirse como quienes en el futuro se harán cargo del gobierno, de una sociedad en cambio constante, de manera especial en la época actual, en la que queda de manifiesto la falta de previsión que debemos combatir hasta convertirla en cualidad de todo ciudadano.
Es oportuno analizar hasta qué punto el legislador ha impulsado el concepto que de la política y los políticos, son gente poco confiable o de plano les quita la posibilidad de encargarse de los asuntos que requieren de honestidad a toda prueba.
Esa idea compartida por parte de la sociedad, se ha convertido en norma jurídica, que impone a la militancia política una limitación que no tiene el común de los ciudadanos.
Lograr que los políticos sean diligentes al atender los asuntos públicos, implica crear la cultura que facilite los medios, para que el político se forme en la idea de responsabilizar su conducta ante la sociedad, pues es probable que, si gran parte de la sociedad lo considera indigno de la función, pueda creársele una proclividad a faltar al compromiso que le obligan los principios de doctrina que son el fundamento de la institución de donde proviene.
La previsión debe estar presente en todas las actividades de los gobiernos. Eso ocurrirá cuando el político acceda al cargo con clara conciencia de su deber y la cereza de que su conducta apegada a la ética, será ampliamente valorada por aquellos a quienes representó dignamente. La educación, la economía y la salud son áreas urgidas de previsión.
Hay que prever que cuanto mayor sea el número de cargos que el ciudadano desempeñe, mayores serán sus méritos y la consideración de la sociedad irá en aumento. Pero esto ocurrirá si hay una vinculación entre el representante y sus representados. Finalmente la aceptación social es el presente que mayor gratifica a quien tiene una definida vocación política.
