Dos problemáticas serias enfrenta el estado de Guanajuato y por ende, León: la falta de agua, que cada día es mayor, y la constante inseguridad. Con el paso del tiempo varias de las presas de la ciudad se han convertido en espacios propicios para la delincuencia.
Basta con mencionar la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI, que señala que el municipio de León está dentro del top 10 de las ciudades más peligrosas del país. En síntesis, las y los leoneses creen que radicar en su ciudad no es seguro.
El otro problema que vive la ciudad es la falta de agua y cómo se van secando cada vez las presas, que cada vez es mayor. Aunque espacios hídricos como la presa del Ojo de Agua aun cuentan con el vital líquido, pero otras, como la del Palote ya no tienen nada, al igual que el caso de Echeveste.
Desgraciadamente, el llamado ‘Día Cero’, que se refiere al día en que el agua escaseé en una población, está cada vez más cerca: serán las ciudades del noreste de México las primeras que tengan que hacer frente a esta problemática.
En Guanajuato la problemática sigue, y no queda más que esperar la temporada de lluvias y cuidar el líquido.
De momento, tanto la problemática de la inseguridad como la escasez de agua son dos temas que se han manejado como prioritarios en las campañas políticas.
