
Las fiestas navideñas han llegado a su fin y todavía faltan las de fin de año. Todo mundo celebra, descansa y se la pasa bien, pero, como suele decirse tanto en series y películas como en la vida real, el crimen nunca descansa. Siempre está al acecho, y a quienes delinquen no les importa ni el árbol de Navidad ni las doce uvas, ni mucho menos, disfrazarse como uno de los íconos más importantes de estas fechas: Santa Claus.
En esta última columna del 2025, recordaremos tres crímenes con un elemento en común: los perpetradores se disfrazaron como ese simpático hombre de rojo que deja regalos a un lado de las series de luces.
Aunque estos actos ocurren en Navidad, las investigaciones para atrapar a los responsables duran años.
El primero, y más reciente, ocurrió en Montreal, Canadá. El 15 de diciembre de este año y en una tienda de comestibles. Aquella noche todo parecía normal cuando llegaron al negocio unas personas disfrazadas de Santa y sus leales duendes, robándose carritos repletos de comida. No hubo ni uso de violencia ni uso de armas, simplemente se escabulleron con gran rapidez por el área de cajas.
La policía empezó a investigar viendo las cámaras de seguridad, pero poco después, el grupo de activistas Les Soulèvements du Fleuve publicó videos del delito en su cuenta de Instagram: la comida robada se entregó a un grupo conocido como ‘Los Robins de los callejones’, quienes, imitando las acciones del mítico Robin Hood, repartieron lo robado entre personas en situación de calle y de escasos recursos.
Aunque un crimen nunca debe justificarse, es un hecho que este caso abre un intenso debate sobre temas tanto éticos como morales, pero los dos que siguen, son crímenes descarados en los que los responsables se aprovecharon de la vulnerabilidad de una fecha.
ASALTA SANTA
En diciembre de 2014, se llevó a cabo en San Francisco California la ‘SantaCon’, evento que reunió a miles de personas disfrazadas como este personaje. De modo que la ciudad del Golden Gate se llenó de santaclauses de todas las complexiones que se pudiera imaginar.
En medio de la diversión y algarabía, a las 13:00 un Santa Claus llegó a un banco ubicado en la cuadra 400 de Sutter Street y le entregó un papelito al cajero, advirtiéndole que tenía un arma. Acto seguido, le entregaron fajos de billetes que guardó en su costal.
El atracador salió a la calle, mezclándose entre cientos y cientos de personas disfrazadas exactamente igual que él. Hasta el día de hoy, la investigación para atrapar al responsable continúa abierta.
Finalmente, el último caso es el más famoso, y se le conoce como ‘Santa Claus Bank Robbery’ (‘El atraco bancario de Papá Noel’) ocurrido en Cisco, Texas, el 23 de diciembre de 1927, cuando en Estados Unidos los ladrones de bancos se habían convertido en una moda.
Aquella mañana, llegó al Primer Banco Nacional de Cisco un hombre disfrazado de Santa Claus, y se formó en la fila de cajas. De un segundo a otro saco un arma y amenazó a todos. El hombre tras el disfraz era Marshall Ratliff, con antecedentes penales y amplia experiencia, y lo acompañaban sus secuaces: Henry Helms, Robert Hill y Louis Davis.
Posteriormente hubo un tiroteo, en el que Hill mató a dos policías y tomaron rehenes.El acto criminal todavía es recordado debido a que marcó la temporada de aquel entonces, y a que Ratliff fue linchado por la gente del lugar. Aquella fue una sangrienta víspera digna de esas películas en las que se mezcla Navidad y delitos.
Solamente queda citar el escritor de novelas de misterio Francis Duncan, quien en una ocasión dijo que “El crimen no se detiene por la Navidad”, pero eso no nos impide disfrutar y pasarla bien, porque siempre habrá gente del lado de la justicia que le ponga un alto. ¡Nos vemos en el 2026!