Después de que en 2020 y en 2021 los comerciantes del estado de Guanajuato enfrentaron serias dificultades, los vendedores en los alrededores de la Presa de la Olla, uno de los puntos turísticos más importantes de la ciudad, se recuperan y adaptan a los nuevos tiempos.

Agustina Martínez, que trabaja en la zona de la Presa de la Olla, al igual que muchas de sus compañeras, reconoce que poco a poco, la situación empieza a mejorar para los comerciantes: “En dinero allí la llevamos”, dice.

Por otro lado, está el caso de Adela Rodríguez, quien tiene 48 años trabajando en la zona dedicada a la cocina: “Va mejorando poco a poco. Es lo que podemos decir”.

A final de cuentas, en la presa de la olla, como en todo el estado, persiste la esperanza.

SU HISTORIA

Sin duda alguna, la Presa de la Olla es uno de los cuerpos de agua y puntos de reunión turística, más importantes en Guanajuato. La presa fue construida en el año de 1741 para satisfacer un problema que la capital y el estado han enfrentado siempre: la constante escases de agua.

Se buscó un lugar ideal para la creación de una presa y resultó ser el rancho conocido como “La Olla”, de allí el nombre con el que se le conoce hasta el día de hoy. Años después, la presa comenzaría a llenarse, por lo que fue necesario abrir sus compuertas en el año de 1849. Fue así que nació una de las festividades más importantes de la capital: la apertura de la presa de la olla. En esta festividad se dan cita autoridades, personalidades, historiadores y ciudadanos. El momento de la apertura, justo cuando empieza a caer el agua, es recibido con alegría y algarabía unánime.

En junio de 2020, ocurrió un hecho histórico inusitado: se tuvo que cancelar la festividad de la apertura de la presa de la Olla, situación que jamás había ocurrido nunca antes, tal como se publicó en este medio en su edición del 25 de junio de aquel año: “La pandemia del Covid-19 sigue afectado seriamente la vida y tradiciones de los habitantes de la capital del Estado, quienes por primera vez en más de un siglo de festejos populares se quedaron sin celebrar al santo patrono de la ciudad, San Juan Bautista, que se celebra cada 24 de junio”.

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