
Un incendio que inició al mediodía del pasado domingo y que ya había sido controlado se reactivó debido a los fuertes vientos que soplan en la Sierra de Santa Rosa, donde al momento se han consumido más de 300 hectáreas de bosque de encino, pingüica y madroño.
La zona afectada por el siniestro y donde trabajan decenas de brigadistas y voluntarios se ubica en el paraje conocido como ‘Ciénega Grande’, en las inmediaciones de la comunidad de San Bartolo.
El Comandante de los Bomberos Voluntarios, Daniel Barrera, informó que fue el pasado domingo que las llamas iniciaron y debido a la resequedad del terreno y el material inflamable acumulado se propagó con gran rapidez.
Los brigadistas tanto de los Bomberos Voluntarios, Bomberos SIMUB, como de PC Estatal y Municipal, además de personal de la CONAFOR trabajan desde hace más de 48 horas para combatir las llamas.
Explicó que el personal contra incendios que trabaja en el lugar ha llevado a cabo labores de contención como perforación de brechas y quemas controladas, pero hasta el momento solo una zona ha sido considerada como controlada, en el resto las llamas siguen vivas.
Señaló que las personas que trabajan en el lugar enfrentan graves complicaciones porque el fuego se logra controlar en algunas zonas y en otras por las rachas de viento lo reactivan y eso hace más complicadas las labores.
Barrera Vázquez llamó a los habitantes de la ciudad y poblaciones rurales a sumarse a los trabajos como voluntarios, además de acercar víveres y artículos de apoyo para los brigadistas, los cuales serán recibidos en las instalaciones de los Bomberos Voluntarios, ubicadas en Pozuelos.
Este es el segundo incendio que se presenta en la Sierra de Santa Rosa, en lo que va de la actual temporada que apenas inició el pasado mes de febrero, el otro ocurrió el pasado domingo en la comunidad de Quinteros, donde el fuego arrasó con 30 hectáreas de bosque y redujo a cenizas tres cabañas de descanso.
El Comandante de los Bomberos Voluntarios apuntó que la zona donde se ha reactivado el fuego también representa complicaciones, al ubicarse en un lugar con laderas y zonas escarpadas, que hacen más difícil el acceso.