
Alumnos, exalumnos, catedráticos y ex maestros de la Universidad de la Salle celebraron 57 años de estar educando a la región con el “Día de la Comunidad”.
Hoy en día esta casa de estudios referente de forjar el destino y futuro de la población cuenta actualmente con más de 13 mil estudiantes y más de 60 mil egresados en los casi 60 años de historia.
Donde han surgido profesionistas capacitados con los más altos estándares de programas de formación de profesionales para los distintos sectores públicos, privados y emprendimiento.
Orgullosa de su historia celebraron con actividades lúdicas, culturales, musicales y deportivas para recordar la grandeza que significa el pertenecer a la Universidad de la Salle Bajío cumple su 57 aniversario en León.
Conviviendo con la comunidad estudiantil actual y egresado, Enrique Alejandro González Álvarez, rector de la Universidad de la Salle Bajío señaló estar orgullosos de estar trabajando en favor de León, Guanajuato y del país.
“Estamos celebrando los 57 años de la universidad, el 23 de septiembre de 1968 se fundó la universidad, siempre hacemos esta reunión- fiesta de la comunidad para recordad nuestros orígenes (…).
Que fuimos fundados y que la universidad inició con un propósito de ayudar a la gente de León, a los jóvenes que estaban con el interés de estudiar y que no había muchas opciones en ese momento para que puedan cursar una licenciatura”, indicó el hoy rector de la Salle Bajío.
Las celebraciones se extendieron en los cinco planteles que conforman esta casa de estudios de índole privada: Plantel Campestre, Plantel Américas, Juan Alonso de Torres, San Francisco del Rincón y Salamanca.
En fraternidad uno de los valores determinantes para la comunidad lasallista que se extiende por toda la ciudad, el estado y laborando a nivel nacional como de forma internacional.
“Ha sido sin duda una historia muy significativa porque hemos transformado muchas vidas de muchos estudiantes que empezaron sin ilusiones sin ganas y que hoy son exitosos profesionistas (…).
Dueños de empresas o con cargo muy altos empresas grandes y transnacionales, tenemos muchas historias de éxito profesional, pero también de la manera humana con familias bien integradas que los hacen felices. Eso para nosotros es un éxito saber que nuestros egresados son felices”, platicó el rector de la universidad.
Para la celebración el Campus Campestre de la Universidad La Salle Bajío se transformó en un gran escenario de convivencia, reencuentro y celebración para conmemorar el 57 aniversario de la institución en la región abajeña.
El ambiente comenzó a llenarse de energía con la llegada de la comunidad egresada, estudiantil, docentes y personal colaborativo y directivo; familias completas, más de 3 mil personas, que disfrutaron de un programa diseñado para celebrar con orgullo lasallista.
El programa de actividades comenzó con la celebración eucarística “Esperanza”, oficiada por Monseñor Jaime Calderón Calderón, Arzobispo de León, quien, en su homilía, señaló que, en una época donde prima el individualismo y el egoísmo.
“Estamos en un cambio de época con un gran desafío para aquellos que nos decimos cristianos católicos. El mundo en el que vivimos nos va conduciendo a un profundo individualismo; por ello, en nuestras comunidades, nuestras universidades, estamos llamados a dar testimonio de servicio, entrega, la donación de nuestra vida al servicio de los otros”, dijo.
Con la Comunidad reunida, se vivió un emotivo momento de reflexión y agradecimiento. Bajo la Velaria San Juan Bautista de La Salle, los cantos del coro de preparatoria y las oraciones marcaron el inicio de una fiesta que, sin perder el carácter espiritual, avanzó hacia una tarde vibrante y alegre.
Concluida la ceremonia eucarística, los asistentes se dispersaron por las decenas de actividades que con cariño prepararon en cada escuela, facultad, dirección y coordinación.
Minutos después, los acordes del mariachi provocaron que las y los asistentes se unieran en palmas y voces para corear temas del repertorio vernáculo mexicano.
El ritmo cambió con la presentación “Break it down”, un despliegue de ritmos urbanos que sorprendió a las y los espectadores. Las y los jóvenes bailarines demostraron destreza y creatividad con pasos enérgicos y acrobáticos, que arrancaron sonrisas y aplausos.
Mismo talento que se derrochó por todo el campus con las presentaciones itinerantes de los talleres culturales de distintas danzas. Mientras tanto, los deportes revivieron la pasión universitaria con juegos de egresados y egresadas contra equipos representativos.
Con encuentros de básquetbol, voleibol y fútbol rápido, tanto en ramas femeniles como varoniles.
También se llevaron a cabo recorridos guiados al nuevo gimnasio de pesas y clases de cycling que pusieron de manifiesto que el deporte y el bienestar son parte esencial de una formación integral.
El patrimonio cultural lasallista también brilló en Mi Museo Universitario La Salle, donde se ofrecieron recorridos por las exposiciones Guamare de Rodrigo Suárez, Arcanum.
Los Misterios de Eiki Ito y la delicada muestra Filatelia. Arte en miniatura. Asimismo, su explanada se convirtió en un laboratorio creativo: talleres de pintura, pulseras, llaveros felinos, talleres de hidroponía y decoupage que invitaron a chicos y grandes a aprender mientras se divertían. La solidaridad no se quedó atrás.
Paralelamente, la Facultad de Turismo y Gastronomía organizó el Maratón de los Alimentos “Slow Food”, con el objetivo de fomentar hábitos responsables y la conciencia sobre el cuidado de lo que consumimos.
La innovación también tuvo su lugar con la exhibición del proyecto automotriz BAJA SAE, que sorprendió por el ingenio del estudiantado que construyó un auto eléctrico.
Para la Comunidad egresada de emprendedores también hubo un espacio donde dieron muestra de su formación y visión. Hubo ropa, accesorios, variedades gastronómicas, entre otros negocios.
Para cerrar con broche de oro, la Sonora Imperial convirtió la velaria en pista de baile, donde las familias bailaron cumbias, salsas, banda y las infaltables en toda gran fiesta mexicana.
El 57 aniversario de La Salle Bajío fue una ocasión para reafirmar lo que significa ser lasallista: compartir, aprender, crear, ayudar y, sobre todo, sentirse parte de una gran Comunidad que transforma.