Inicio Sociales y Espectáculos “TOSCA”… DE LOS CELOS A LA MUERTE

“TOSCA”… DE LOS CELOS A LA MUERTE

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Los celos pueden desencadenar un intenso drama, esto fue experimentado por quienes acudieron a la primera función de la ópera de reposición, Tosca de Giacomo Puccini, el Teatro del Bicentenario Roberto Plasencia Saldaña, se vio engalanado por la puesta operística  que contó con una muy buena producción escénica.

Bajo la dirección escénica de Enrique Singer, “Tosca” presentó en tres actos, una serie de situaciones que  mantuvieron al público pendiente de lo que pasaba en el escenario. La reposición de la ópera de Puccini, contó con algunos cambios respecto a lo que se había hecho en su estreno en León hace  algunos años.

La producción del Teatro del Bicentenario contó por primera vez con la participación de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato, dirigida por Roberto Beltrán Zavala; además intervino el Coro del Teatro del Bicentenario RPS.

Los celos de una mujer, capaces desatar un drama.

La historia plantada en el libreto escrito por Luigi Illica (1857-1919) y Giuseppe Giacosa (1847-1906), inicia con la aparición del fugitivo Cesare Angelotti, encarnado por el barítono  Octavio Pérez Bustamante, quien llega a una iglesia a encontrar refugio, él, apresurado, utiliza como escondite una de las capillas del lugar.

Un Sacristán sale a escena y  comienza a cantar una aria, para entonces, en el escenario, se dejaron ver una escenografía e iluminación exquisita. Minutos después, a escena entra el pintor Mario Cavaradossi, interpretado por el tenor Adrián Xhema, quien desde su primera aria, se llevó los aplausos de un público que quedaba encantado en como el intérprete contaba con gran pasión y dulzura como era sus amada Floria Tosca.

Cavaradossi, se percata de que hay alguien más en el  lugar, para su sorpresa es Angelotti, quien le cuenta que es perseguido por el cruel y despiadado Barón Scarpia; en la plática irrumpe una voz femenina que grita  el nombre de Mario, el  pintor,  le pide al .fugitivo que se esconda, ya que se trata de su amante,  una  bella mujer que es un tanto celosa y que podría mal entender su tardanza para abrir la puerta.

Floria Tosca (Eugenia Garza-Alemán) aparece en el cuadro, buscando a una posible amante de Mario, ella se percata de uno de los cuadros que pinta su amado, es una mujer rubia de ojos azules, sospecha que se trata de la marquesa Attavanti, quien  dejó ahí unas ropas para que su hermano, Angelotti , huyera del lugar.

La mujer, llena de celos, reclama algo que no existe y hace que Mario cambie el color de los ojos de la  pintura, el pintor accede finalmente para ella salga y poder ayudar a Angelotti, ambos huyen finalmente para dejar en ella una duda que deambula en su mente.

El Barón Scarpia, Genaro Sulvarán, llega a la iglesia con sus hombre para aprehender al fugitivo, él siempre ha deseado a Floria Tosca, se aprovecha de su celos y siembra en ella  la duda de que Mario le es infiel, por lo que desata su ira, y lo buscara, para reclamarle y tomar venganza.

Durante los dos siguientes actos se desata un drama que desemboca en muerte y lamentos.

Música y vestuario, impecables.

De los aspectos que más lucieron de la producción, fue sin duda el trabajo de musicalización de la OSUG y el trabajo de vestuario realizado por el mexicano Carlos Demichelis, un verdadero deleite visual.

El Coro del Teatro del Bicentenario RPS sonó imponente en el “Te Deum”, todos interpretando una plegaria en la que toman participa Scarpia.

 Las interpretaciones de cada uno de los participantes del elenco fue buena, trasmitieron las pasión, los celos, el enojo, todo los sentimientos que hacen a Tosca, un drama que se vuelve arte.

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