Miles de habitantes de poblados rurales de la zona sur del municipio terminarán el año a la espera que las comunidades donde viven sean incluidas en los planes de obra pública para contar con calles pavimentadas y mejores servicios públicos.

Los residentes de poblaciones como: Ciénega del Pedregal, Cajones, Molineros, Nuevo Santiaguillo, el Castillo, el Coyote y otras que bordean la presa la Purísima, pasarán otro año con calles y vialidades sin pavimentar y la falta de servicios públicos de tipo básico.

En estas poblaciones, al igual que en el resto de las zonas rurales del municipio, las calles urbanizadas apenas representan poco más del 35% del total y no hay por ahora planes y proyectos para ejecutar las obras y acciones que les permitan superar estas condiciones.

“Hace como un año hicieron la carretera que va desde Puentecillas a la Ciénega y llega poquito antes de Cajones, pero las calles están igual de mal y no hay para cuando se mejoren”, dijo Pedro Palafox.

Los habitantes de estas poblaciones saben que cada año en temporada de lluvias su situación se torna más complicada porque los caminos se ponen en mal estado y en ocasiones tienen problemas para salir y entrar a sus hogares.

Otra complicación que enfrentan es la dotación de servicios públicos de tipo básico, pues solo un 37% de la gente tiene agua potable en su hogar, así como drenaje y luz eléctrica.

El alumbrado público solo está en condiciones adecuadas en las calles aledañas a las plazas comunitarias y en otras zonas es prácticamente inexistente, mientras el servicio de recolección de basura ocurre una vez a la semana.

“Este año ya se va y no hay obras para acá. Los caminos están igual de amolados, los postes para la luz pública no tienen y la verdad en las noches si está feo”, afirmó María Guadalupe, madre de familia y habitante de Molineros.

En esta zona de la ciudad, sus pobladores han tenido que pasar por décadas enteras sin los servicios públicos adecuados, además que en años recientes se ha incrementado la problemática relacionada con la inseguridad y violencia.

Los residentes consideraron que en este tema para ellos es complicado se atiendan sus reportes porque las poblaciones se ubican a varios kilómetros de distancia de las instalaciones de la policía, lo que ocasiona que los llamados no todos sean atendidos.

“Si no hay obra, pues ahí no la llevamos, pero lo que sí está mal es lo de la seguridad y tantos lugares donde venden vino o cerveza a todas horas y todos los días, pero no hay quien venga hasta acá”, aseguró Juan Antonio, padre de familia.

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