Hacerse cargo del Gobierno no es cosa fácil. Diariamente, cientos de voces, en selectos círculos de opinión o en las redes sociales, tratan de subestimar los aciertos y amplificar cualquier imperfección, por más pequeña o intrascendente que ésta sea. Basta con echarnos un chapuzón en Facebook para encontrar todo tipo de observaciones sobre lo que se hace o se deja de hacer en nuestro municipio, sobre los programas gubernamentales que apenas van cuajando y sobre las decisiones que se toman o no se han tomado para crear el futuro.

Desde el 10 de octubre de 2018, cuando asumí el cargo de Alcalde en una de las ciudades más complejas y bonitas del continente, me tomé muy en serio la idea de reformar la gestión pública y comenzamos compactando las estructuras y los procesos de la Administración, convirtiendo el viejo aparato en uno más ágil y de verdadera utilidad para la ciudadanía. Este nuevo aparato gubernamental mejora su funcionamiento de manera gradual y el incremento de la productividad, por decirlo de algún modo, ya lo vimos reflejado en la segunda encuesta de atributos gubernamentales que elaboró la empresa Caudae. En esa medición, su servidor ocupa el peldaño número 24, una posición que —sin duda— ha costado mucho trabajo: desvelarse o madrugarle casi a diario, desayunar después de las 2:00 de la tarde o sentir taquicardia, pero todo es posible si tienes la voluntad de hacerlo y pones tiempo y corazón para entrenarte en ello. En cuanto comenzó el trienio quise asegurarme de tener el mejor equipo si es que llegasen a preguntar cuál es el mejor equipo en toda la historia de las Administraciones Públicas de Guanajuato Capital. Aquel chispazo mental, a manera de slogan deportivo, se ha convertido en una especie de mandamiento para buscar mayor eficacia y mejor eficiencia, entendiendo la eficacia como la capacidad para conseguir un resultado determinado y la eficiencia como lo que te permite alcanzar un objetivo utilizando los mejores medios posibles. Ser el Alcalde número 24 de 55 municipios evaluados es el resultado de crear un marco de responsabilidad basado en exigir resultados y orientar todas las actividades hacia la satisfacción de la ciudadanía (este nuevo modelo, por supuesto, procura responder con mayor rapidez a los grandes cambios que se suscitan en la vida social y la economía). En Guanajuato Capital no necesitamos uniforme oficial para ser oficialmente responsables y nos seguiremos esforzando, no para mantener el lugar 24, sino para ser un Municipio de puro 10 y estar entre los mejores 10 de los casi 2 mil 500 que conforman el País.

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