Tal parece que la temporada de lluvias sigue acechando a nuestro bello Estado de Guanajuato, y más aún, a la Ciudad zapatera y a la tierra de las cajetas, quienes no han visto lo duro sino lo tupido en torno al tema de la Seguridad Pública. Y para muestra basta citar la lluvia de balas que le cayó al Director de la Policía de Celaya, conocido entre la tropa como el Comandante José Carlos Ramos Ramos, y de quien se rumora que es Licenciado en Derecho, aunque nadie lo haya visto nunca caminar por los juzgados, ni mucho menos litigar ni un simple divorcio voluntario. Quizás sea momento de dotar de nuevos implementos a los elementos de Seguridad Pública así como a sus directivos, debiendo de integrar al nuevo equipamiento, una buena dosis de loperamida, la cual es altamente recomendable en procesos diarreicos provocados por bacterias, virus y, en este caso, por balas. Pareciera como si alguna maldición faraónica persiguiera a todos los ex funcionarios públicos que emigran fuera de la ciudad de los panzas verdes, y que la muerte misma los alcanza hasta los lugares donde logran acomodarse, como fue el caso donde lamentablemente perdió la vida el escolta del Director de Planeación y Administración Mario Alberto Martínez Razo, en hechos ocurridos en la Ciudad de Irapuato Guanajuato en el mes de junio de esta anualidad. A estas alturas todos nos preguntamos quién está debajo de la máscara de Tutankamón, y quien osó a despertar el sueño de su faraónica majestad. Algo que llama nuestra atención, es el notorio hecho de que son agentes de policía de la Ciudad de León, quienes escoltan a funcionarios de otros municipios, lo cual abre la siguiente pregunta: ¿está permitido hacer eso? Es decir, ¿León paga la nómina de servicios recibidos en otras ciudades? Habrá que dar una buena fiscalizada a este asunto, el cual me suena más turbio que el agua de un sanitario público. Y ya que tocamos el tema de las diarreas, daremos una embarradita al polémico tema de la nueva designación de Luz Karen Irazú Anguiano Gutiérrez, como Directora de Modernización Administrativa, y quien según datos de la Secretaría de Educación Pública, es Licenciada en Cirugía Dental. Esperemos en Dios que su nombramiento no vaya a ocasionarnos un dolor de muelas, ya que difícilmente este humilde escritor encuentra el nexo causal entre la higiene bucal y los procesos administrativos. Pero lejos de sorprendernos, es algo que ha caracterizado al gobierno de nuestro ilustre Alcalde, quien ha colocado a diestra y siniestra en puestos directivos, a personas que carecen de la formación académica requerida para ejercer dichos puestos, pasándose los protocolos establecidos por debajo del arco de la calzada, ya que para él, “es una raya más al tigre”.

Y continuando con la serie de alegres aciertos de la actual administración, vemos con tristeza la aprobación de los aumentos en el impuesto predial, el cual ya de por sí era caro, ahora se desató por las nubes, igual que como aconteció con las multas de tránsito. Al paso que vamos, dejaremos de ser León Guanajuato, para convertirnos en el pueblo de San Pedro de los Saguaros (localidad que no existe, salvo en la película de la Ley de Herodes, protagonizada por el actor Damian Alcazar, quien hace el papel de Dictador, haciendo todo tipo de leyes anticonstitucionales para llenarse los bolsillos, y que ahora nuestro querido y flamante Alcalde se empeña en imitarlo).

Esperemos en Dios que con el atentado al Comandante Ramos, no lo vayan a regresar de este lado, ya que tal parece que los celayenses no lo quisieron, y el pueblo cajetero decidió ponerle cajeta debajo de su ropa interior con tan tremenda balacera. Además de loperamida, le recomendamos que se coma un bolillo, por aquello del susto.

En fin, entre lluvia de plomo, cirujanas dentistas e impuestos elevados, nos despedimos, queridos hermanos, esperando que la nueva Directora dentista, no nos vaya a dejar con la boca abierta, aunque bien sabemos que a pesar de tantas críticas, a nuestro máximo edil “le pelamos los dientes”.

Con esto me despido, amables lectores. Les enviaría un abrazo fraternal, pero quizás en el camino se lo vayan a robar. Mejor les robo una sonrisa. Saludos cordiales.

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