Después de casi seis meses de unas intensas sequías que mermaron el agua de presas y lagunas guanajuatenses, la constante temporada de lluvias ha producido aguaceros e inundaciones en diversos puntos del estado. Así ha transcurrido este 2021, segundo año de pandemia.

Durante la noche del lunes 6 de septiembre, las lluvias no cesaron. Como es habitual, las colonias de la periferia fueron las más afectadas, y los encharcamientos e inundaciones en diversas calles y bulevares fueron problema de cada año, de cada temporada, de cada aguacero.

Protección Civil de León, en su cuenta oficial de Twitter, advirtió claramente a la ciudadanía: “se prevé un cielo nublado, lapsos de lluvia fuerte, rachas de viento de hasta 40 kilómetros por hora, evita exponerte y mantente informado”.

Alrededor de las 8:30 de la noche, se presentó una lluvia ligera y moderada al norte de la ciudad… pero apenas incrementaba la intensidad. Las autoridades de Protección Civil monitorearon constantemente.

Sin embargo, fue en otros puntos del estado donde la situación ha sido más grave. En el transcurso de la mañana y la tarde del martes 7 de septiembre, Abasolo y Cuerámaro empezaron a padecer inundaciones. Durante el día, cientos de abasolenses y cueramarenses fueron desalojados. Posteroirmente, autoridades estatales se encargaron de atender la situación.

Entretanto, en Cuerámaro (que, por cierto, también fue escenario de un temblor en días pasados) hubo comunidades afectadas, como Santo Domingo, Ramales, Sarteneja y Las Coloradas.

ESCRIBE UN COMENTARIO