La temporada de lluvias implica un reto para todos los habitantes de la comunidad de Alfaro, así como el polígono de Medina, pues los ríos son constantes, así como los encharcamientos. Para la gente de la zona, esto se ha convertido en parte de su vida diaria, de su cotidianidad.

Durante la mañana del martes, un vehículo color blanco quedó estancado en el río. Fue necesario que la gente de la zona llamara a 911 para que este pudiera salir.

Durante los primeros meses del año, Alfaro y Medina eran un terreno completamente seco y árido. Actualmente, ocurre lo opuesto: los ríos y su fuerte cauce son parte de todos los días, y los habitantes del lugar deben usar forzosamente los puentes. Como es de esperar, solamente los camiones pueden atravesar las aguas.

Los niños y las madres de familia contemplan el cauce del agua, que siempre regresa a su sitio. La noche del martes, hubo intensas precipitaciones pluviales en todo el estado.

“Esto es de todos los días. Ya nos acostumbramos” apunta María del Refugio Ruiz de Domínguez, ama de casa y madre de familia de 41 años de edad. “Nosotros siempre tenemos la dificultad y el Jesús en la Boca. Primero, no teníamos agua y todo esto parecía un desierto, ahorita ya todas las calles están encharcadas, hay puros lodazales y el río anda con todo. Antes nos faltaba el agua y ahora es lo que nos sobra. Esperemos que esto no se inunde más”.

Así ocurre en la comunidad de Alfaro. En Medina, por su parte, las calles enlodadas es otro de los problemas habituales. Para vecinos como Gerardo Robles, de 64 años de edad, quien es abuelo y actualmente está jubilado, caminar por las calles de la colonia siempre es “un relajo” (sic) sobre todo cuando llueve.

“Pero el problema es que muchas de estas calles no están pavimentadas. Desde que yo era niño muchas estaban así (sin pavimentar) nomás la principal. No se nos atiende como es debido, y siempre se nos olvida, como a todas las colonias de la orilla de León”.

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