Con temor a la pandemia y todo el peso de la crisis económica, ante la necesidad de ganar algo para comer, mujeres campesinas traen sus productos para vender en el Mercado Aldama, sin tener ningún apoyo de las autoridades.
Desde las comunidades Plan de Sotelo, San Miguel del Arenal, Mezquite de Sotelo y de la colonia Santa Rita, entre otras, todos los días desde las 5 de la mañana se alistan para venir en camión suburbano al Mercado Aldama, en donde les dan la oportunidad de ofrecer sus productos a los marchantes.
La señora Petra Silva lleva 40 años de vender sus nopales, tortillas de rancho, maíz cocido para pozole, entre otros productos que trae, según le pueda variar de acuerdo a sus posibilidades de inversión, casi nunca ha fallado en venir diario a este mercado.
“Toda una vida de venir desde la comunidad de Mezquite de Sotelo, cargando mis mercancías en camión suburbano y nunca antes había tenido ventas tan bajas como ahora causa de la pandemia que nos trae de cabeza, con miedo, preocupación y con la necesidad de trabajar para tratar de ganar algo de dinerito para seguir comiendo y trabajando”, dijo.
A ella, igual que a sus demás compañeras, no se les quita el ánimo de trabajar y muestran su mejor rostro con una sonrisa a pesar de la preocupación, porque dice “si estamos mal encaradas, se asustan los clientes, no se acercan y menos vendemos”.
Frente a ella, tiene su puesto Reyna Guadalupe Vázquez Moreno, quien, con todo el pesar de los pesares, viene diario de la colonia Santa Rita, a ofrecer sus manojos de espinacas, verdolagas, acelgas, a 15 pesos, nopales, brócoli, rábanos, flor de calabaza, epazote, estafiate, te de limón, entre otras hierbas nutritivas, medicinales y verduras.
Y no es para menos su pesar y tristeza, está de luto porque perdió a su mamá de 71 años de edad, María Joaquina Moreno Hernández, murió de Covid el pasado 16 de agosto, quien tenía también más de 40 años de vender en ese lugar del Mercado Aldama, en la entrada por el área de carga y descarga de mercancías, por la calle Josefa Ortiz de Domínguez.
Como no tenía un trabajo seguro y les recortaron el salario a menos de la mitad, prefirió venir a vender el mismo tipo de productos en el puesto de su mamá para no perderlo y buscar la manera de ganar algo, pero le resulta que sale en pérdidas debido a las bajas ventas y no tiene apoyo de ninguna autoridad municipal, ni estatal.
Con su nieta como acompañante y ayudante, Margarita Sánchez Guevara, viene con sus mercancías del rancho Plan de Sotelo, o mucha gente ya le llama a ese lugar Puerto Interior, porque está a un ladito, “no le fallamos a poner el puesto, para vender siquiera algo, hay que hacerle la lucha mientras Dios nos de licencia”.
Vende Manzanilla, romero, ruda, té de limón, además de nopales, tortillas, salsas roja y verde, quesos, con todo el empeño porque “al mal tiempo hay que ponerle buena cara, para qué nos quejamos es peor”.
Con las ventas entre el 20 y 30 % el fin de semana, y de lunes a jueves al 10 y 15 %, no se desaniman Maricela Hernández Zúñiga y Agustina Hernández, quienes traen sus mercancías en bolsas desde la comunidad de San Miguel del Arenal, y por el contrario le echan más ganas pidiéndole a Dios y gritando a los marchantes que se acerquen a comprar las mejores tortillas, buenas y baratas.
“Son tortillas grandes de rancho, hechas a mano, sopes de maíz blanco y negro, salsas de chile rojo, verde de tomate, pasilla, queso de chiva, nopales listos para comer y nopales para preparar, para chuparse los dedos”, señaló Maricela Hernández.
No se queja ni está resentida, pero sí menciona que “ojalá las autoridades nos pudieran echar la mano con algún apoyo, todavía no nos toman en cuenta, aquí estamos resistiendo la pandemia, hasta donde podamos, no nos cruzamos de brazos”.



