
Desde temprano, la gente se sienta en los lugares supuestamente distanciados para que la gente no lo haga, como si las advertencias o los consejos no existieran, o como si peor aún, la ciudad estuviera en semáforo verde. Es alrededor del mediodía y de la tarde cuando la Zona Centro se empieza a llenar de gente y todo transcurre con una aparente, e inexistente, normalidad.