Conforme pasan las semanas y los meses, el proceso de contaminación de las aguas de la Presa de la Olla sigue de manera irremediable y cada vez con una mayor superficie del embalse se muestra afectada y deteriorada.

Mientras la plaga de algas avanza sin control alguno y cada vez causa más daño al vaso de captación, hasta ahora ninguna autoridad de los tres niveles de gobierno ha mostrado interés por atender la situación.

Este proceso de afectación al cuerpo de agua inició hace cerca de 3 años, cuando a causa de una supuesta filtración de aguas residuales comenzaron a aparecer las algas, que ahora se han extendido en la mayor parte de la presa.

En un recorrido que realizó el Heraldo por la Presa de la Olla fue posible verificar que no hay labor preventiva alguna o de remediación para poner fin al proceso de contaminación.

La mayor parte de las aguas, antes limpias y cristalinas, hoy lucen un tono oscuro y sombrío, mientras algunas aves acuáticas las recorren en busca de su alimento y como parte de su rutina diaria.

La plaga de algas, lo mismo afecta la zona del vertedero principal, que las orillas, así como la zona de captación, la cual recibe los escurrimientos que llegan desde la zona alta de Calderones y el Cubo.

Para quienes asisten al lugar ser testigos y ver el actual estado de este histórico y tradicional espacio es una muestra de la falta de interés de las autoridades y el escaso conocimiento que tienen por conservar sitios que contribuyen a la estabilidad de los ecosistemas.

Además del tono oscuro de las aguas, la contaminación también se percibe en el aire, pues un hedor a materia en descomposición pulula por el lugar y ocasiona cada vez menor interés en conocer el lugar.

Para los paseantes frecuentes al sitio, su estado actual lo hace ya completamente indiferente y si las personas poco a poco comienzan a retirarse, el comercio en la zona también tendrá problemas.

“No le han querido hacer nada a la presa y las algas y todo el mal que le hacen cada vez están más grandes, con el tiempo, por como se está descomponiendo, la gente ya no va a venir”, afirmó Julio Gutiérrez.

Las personas que con frecuencia visitan este embalse llamaron a las autoridades a atender la situación y dejar de culparse entre sí, porque esté en riesgo un lugar lleno de historia y tradición, que además también atrae al turismo.

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