PROSPECTIVA

Actos vandálicos en la Ciudad de México hay con frecuencia, especialmente si son fechas conmemorativas para los grupos de izquierda, sea de la vieja o de la nueva izquierda mexicana.

Con frecuencia y durante años estos actos vandálicos han sido el signo de la impunidad y en cierta forma el desafío a las autoridades en turno. Dañar los edificios, las fachadas, los comercios y restaurantes por parte de jóvenes embozados, enmascarados, simplemente cubiertos del rostro para mantener cierto anonimato es una práctica que se multiplica.

Lo cierto es que nunca se ha procedido con mayor energía para aplicar el reglamento de buen gobierno porque hay plena tolerancia de las autoridades con los sectores violentos y vándalos de los grupos progresistas, de izquierda antigua o reciente. No importa mucho la diferencia… excepto cuando al presidente López se le ocurre decir que los desmanes en la avenida Juárez de la Ciudad de México son acciones de los “conservadores en una de sus múltiples variantes…” así que, afectar edificios, destruir fachadas, robar libros e intentar quemar la librería Gandhi de la avenida Juárez son responsabilidad de los mexicanos conservadores… (Según la versión que compartió el presidente en su conferencia de medios de comunicación.)

Especialmente si tenían como propósito manifestarse por la desaparición de los jóvenes estudiantes de la escuela normal rural de ayotzinapa. (En realidad el pretexto es lo de menos) los actos vandálicos son el ingrediente que acompaña las expresiones de la izquierda mexicana, especialmente si se siente con derecho a detentar el poder en todas sus expresiones; conflictos sindicales, exigir el aborto, reclamar los recursos que se reparten a los ninis, en realidad, insisto, no hace falta el argumento. Solo importa vandalizar y poner condiciones que les permitan a los que controlan las células de anarquistas-vándalos, poner a prueba la sumisión de los vándalos a quien les controla, les paga, les adoctrina, les estimula para seguir teniendo un brazo operador del factor de intimidación en la sociedad y en particular contra los adversarios que tengan clasificados y que pueden representar un riesgo para la eficacia de sus planes de operación política

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Si se metieron a la librería Gandhi no fue por la necesidad de actualizar su acervo literario… entraron a tratar de incendiar la librería.

Da la impresión que están entrenando a estos conjuntos de jóvenes vándalos en tomar las calles, intimidar a los ciudadanos, actuar con todas impunidad… en este contexto tal vez se pueda explicar cómo es que las fuerzas de orden tengan prohibido hacer uso de sus armas ( ni en legítima defensa ) los delincuentes pueden hacer lo que se les venga en gana que no correrán el riesgo de respuesta de personal uniformado… así que pueden seguir entregando sus vidas oficiales, marinos, policías ministeriales o preventivos. En el cumplimiento de su deber, sin que tuvieran la oportunidad de legítima defensa… al presidente López no le importa cuántos oficiales sigan muriendo…

Mientras tanto el presidente López anuncia: “Se terminó en bandidaje en el gobierno”. Así es amigo lector dijo el presidente que se terminó y ya hay que retirar esa preocupación de nuestra mente… en el gobierno federal mexicano, ya no hay bandidos.

Tiene usted duda de que se estén resolviendo los principales problemas de México como la corrupción, la impunidad, la inseguridad… ¿tiene usted duda? Su servidor sí, todas las dudas.

Hasta la próxima PROSPECTIVA.

Presidente del Instituto de Administración Pública de Guanajuato

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 gerardomosqueda/ mosquedagerardo

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