Las señales se han cruzado. Tal vez como en el beisbol, se enviaron para indicar o cambiar decisiones durante el juego. En México, las señales trasmitidas a los equipos de salud y a todas las entidades del país parecen ser contrarias, o mal interpretadas u omitidas.

Normalmente en México intentamos seguir las reglas, obedecer las leyes. La verdad, con frecuencia, las pasamos por alto. Es importante que el líder predique con el ejemplo. Así, en cualquier empresa, si el responsable, ya sea dueño, directivo, CEO (por sus siglas en inglés), no mantiene una buena relación con sus directivos, responsables, o empleados, seguramente la productividad de la empresa no será tan eficiente como aquel guía que, altamente empático, transformacional, enfocado a las personas y sus necesidades.

La pandemia provocada por el Covid-19, coronavirus, aunado a múltiples teorías conspirativas, verdaderas o ficticias, ha causado serios problemas a la salud de los habitantes de este planeta. En muchos países se han tomados medidas para el control de la propagación provocada por este virus. En su inicio, nadie pensó que podría causar el contagio que ahora vemos.

Muchos pensaron que esto era algo inventado, que aquí en nuestra casa,  podrían seguir los besos y abrazos. Sí, hasta que ya dejó de ser una leyenda para convertirse en algo fehaciente y palpable.

La realidad nos alcanzó cuando nuestros seres queridos o las perosnas más allegadas a nuestro círculo empezaron a enfermarse o  morir. Entonces, solo aquellos que han tenido de cerca las consecuencias de lo que puede hacer este virus, han aprendido en forma muy cruda que sí deberían haber tomado en serio la información que habían considerado exagerada.

Hoy, a pesar del escenario que estamos viviendo, hay personas tanto en la sociedad como en nuestras autoridades que siguen sin comprender el contexto de esta realidad, o de la nueva realidad, o como han dicho en todo el mundo de una nueva “normalidad”.

Así es, normalidad.

Me pregunto a qué norma se refiere. La definición hace referencia a ciertas características habituales o corrientes, sin exceder ni adolecer. Sin embargo si hay vacio, si hay faltas, no hay una norma que seguir con adecada precisión. Solo guías las cuales dejan al libre albedrío lo que la sociedad pueda interpretar según el contexto en el cual se vive.

Obvio es mencionar, también, que las señales que hablamos en un inicio, al haber sido ambiguas, han producido un desconcierto total y dejado al garete la decisión personal del cuidado de nuestra salud, con los elementos que, falsos o verdaderos, se han extendido por los medios no oficiales y a través de las redes que filtran el problema de acuerdo con la óptica particular de los que tienen algún interés o necesidad, o forman parte de algún grupo, digamos, especial, de control. Sin descartar aquéllos que lo hacen con el solo propósito de ayudar.

Medicinas van, medicinas vienen. Solo formas diferentes de intentar mitigar el problema, de apaciguar el dolor.

El virus, información secuencial compuesta por elementos conocidos como purinas y pirimidinas, solo contienen datos que son interpretados por nuestras células de acuerdo con receptores específicos y el uso de traductores localizados en nuestros ribosomas del retículo endoplásmico rugoso. No son elementos vivos. Solo información que indica, como en una fábrica de productos en serie, o de una línea de esnamblaje computarizada, qué elementos son necesarios para el armado final de un compuesto, en este caso el virus.

Hasta el momento ningún tratamiento es efectivo. Sólo en forma parcial. La vacuna será, en su momento, la llave para evitar más contagios. Aún está por llegar. Más temprano que tarde estará disponible.

Mientras esto sucede, es importante mantener el uso del cubrebocas (que muchas señales han dicho que no sirve… pero sí funciona). Evitar acudir a lugares concurridos y saber si hemos sido contagiados mediante la prueba de identificacion del virus con el método de PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa) que verifica la secuencia genética (ARN) del virus. O, si aplican, las pruebas rápidas que identifican la presencia de anticuerpos tempranos destectados por la inmunoglobulina M (IgM) o tardíos, por la inmunoglobulina G (IgG) en sangre o en secreciones, llevado a cabo  por los laboratorios autorizados para tal efecto.

Las señales del semáforo de la pandemia no le indican la necesidad de detenernos. Porqué solo hacerlo cuando conduce un auto o, cruza la calle. Sabe, de antemano, que de no hacerlo podría provocar un accidente fatal.

Por favor, no haga a otros lo que no quiera que le suceda a usted.

Deténgase un momento. Si es necesario seguir adelante, hágalo con cuidado y respetando la vida de los demás, protegiendo la tuya.

¡Hasta la próxima!

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