Los francorrinconenses consideran que el 14 de febrero es una buena oportunidad para celebrar el amor y la amistad con los seres queridos, pero también es tiempo de pedir paz y tranquilidad a las autoridades.
Ya que consideran que los últimos hechos violentos, han alterado la forma de convivir en el núcleo familiar y social.
“Mira, hasta este momento no ha pasado nada, esperemos que las cosas cambien por bien de los ciudadanos y las mismas autoridades, porque sí hay miedo de salir a las calles”, consideró Juan Cruz.
REACCIONES A DESTIEMPO
El hombre se dijo sorprendido de cómo reaccionaron las autoridades estatales y municipales, las cuales desde su punto de vista reaccionaron tarde.
“Antes de lo ocurrido en el Llano pudieron tener más presencia en la zona, ahora que llegó el Ejército parece otro San Pancho”, aseguró Cruz.
Para María Valencia el amor y la amistad deben ser expresarse siempre con regalos y presentes, pero también con tranquilidad en las calles la gente se sentiría a gusto.
“No pedimos mucho o no sé si somos muy exigentes, al menos pienso que nos sentiríamos felices si hubiera paz aquí y en todo el país”, detalló.
SOCIEDAD ORGANIZADA
Aunque la mujer solamente recibió de sus hijos un pastel, piensa que la misma sociedad debe organizarse para pedir resultados contundentes en materia de seguridad, porque durante la mañana del 14 de febrero hubo muchas dudas por parte de comerciantes si salir a vender o no.
“Se animó el primero y luego ya todos salieron, no soy amargada y disfruto este día, pero no dejo de pensar lo que se vivió el jueves pasado”, puntualizó.
Por otro lado Lucila Vázquez, quien apenas cuenta con 15 años de edad, cree que su papá tiene razón “Ahora no se vive como antes y cada día que pasa estamos peor”, dijo.
MÁS VALE PREVENIR
La adolescente que estudia primer semestre de preparatoria, fue víctima de un asalto con navaja afuera de su escuela, no quiso denunciar porque sabía que su celular no regresaría.
De alguna forma este 14 de febrero su papá, le regresó la alegría comprándole otro dispositivo móvil.
“Aprendí que ahora no se debe marcar ni responder cuando ande caminando por la calle, desgraciadamente me tengo que esconder para usarlo y no llamar la atención”, concluyó.

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