El Arzobispo Alfonso Cortés Contreras presidió ayer la ceremonia de ordenación de nueve diáconos en el marco de la Catedral Basílica.
Familiares y amigos acompañaron a los seminaristas en este importante paso dentro de su formación sacerdotal.
El mensaje fue dirigido a la oración por la formación de nuevos sacerdotes en esta localidad y en todo el mundo.
El director espiritual del Seminario Diocesano de León, Jaime Jaramillo Gómez, informó que se trata de una ceremonia de consagración como diáconos, es decir, servidores de Cristo.
CASI SACERDOTES
“Es entregarse en cuerpo y alma al servicio de Dios, al servicio de la Iglesia, es renunciar a sí mismo, es renunciar totalmente a uno, sobre todo para pertenecer a Cristo, pertenecer a la Iglesia y sobre todo, entregarse a extender el Reino de Dios”, explicó.
El grado de Diácono es un paso anterior a la ordenación sacerdotal. El diácono es el primer grado y el sacerdocio es el segundo grado.
“Entonces ellos (los nueve diáconos) han dado un paso importante en dirección al sacerdocio”, explicó.
Definió que un diácono es un joven que ha respondido al llamado de Dios, es el Sacramento del Orden.
“Consiste en ser Cristo Servidor para los demás”, describió.
DISTINTOS ORÍGENES
Los jóvenes ayer consagrados son de diversos municipios de Guanajuato: “Cristo sigue llamando a jóvenes a colaborar en su reino, a colaborar en la salvación de los hombres, de las mujeres del mundo, de nuestro tiempo. Sabemos que estamos viviendo tiempos difíciles, de una indiferencia hacia Dios”, explicó.
Pidió oración por los diáconos, por los sacerdotes y también por las vocaciones, para que haya más jóvenes que quieran entregar su vida a Dios.
