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Restaurarán histórica capilla frente al Museo de Arte Sacro

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Pocos saben que frente al Museo de Arte Sacro de León se encuentra la Santa Escuela de León, un edificio que durante años se ha mantenido cerrado. El inmueble, con una fachada de ladrillo en color crema, será restaurado y reabierto al público.

Esta restauración se realizará bajo la dirección del padre Antonio Borja Vargas, rector de la Catedral Basílica Metropolitana de la Madre Santísima de la Luz. A simple vista pareciera tratarse de un edificio abandonado; sin embargo, en sus paredes se observan problemas de filtraciones y humedad que han provocado el desprendimiento de pintura.

La capilla se ubica en la avenida Hidalgo número 229, en la colonia Zona Centro. En la fachada se encuentra colgada una lona en la que se solicita el apoyo de la ciudadanía para su restauración. En ella se señala que el inmueble presenta filtraciones en las cubiertas, desprendimiento de pintura y presencia de termitas en la puerta de acceso. Incluso, la puerta original fue retirada y sustituida temporalmente por una metálica.

El deterioro del inmueble se debe principalmente al paso del tiempo y a la humedad. En la lona también se incluye un número telefónico para realizar donaciones y apoyar en la recuperación de este espacio. Los informes pueden solicitarse en la oficina de la catedral.

De acuerdo con el padre Antonio Borja Vargas, la restauración es un encargo del arzobispo Jaime Calderón Calderón y, una vez concluidos los trabajos, el espacio volverá a abrirse al público.

“Es importante por la dignificación del lugar y por la seguridad de las personas que puedan acudir; debemos asegurarnos de que el inmueble esté en buen estado”, señaló.

El responsable de la restauración es el arquitecto Bernardo Flores, quien explicó que la Santa Escuela es una capilla construida entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Durante los últimos años enfrentó un proceso de abandono, luego de que hace aproximadamente una década se registrara un hurto en la propiedad, lo que provocó que el lugar quedara desacreditado y cerrado.

“Durante 10 años no se tocó el inmueble. Ahora, bajo la custodia del padre Antonio, se recupera el interés por volver a poner en valor este edificio”, comentó.

El arquitecto explicó que, estructuralmente, el inmueble se encuentra estable sin embargo, presenta deterioros propios del desuso y de su antigüedad. Los principales problemas se detectaron en las cubiertas, que estaban en muy mal estado, en la puerta de carpintería, en la fachada, que presentaba falta de mantenimiento y en la parte posterior del inmueble, que permanecía deshabilitada y sin uso.

Durante las décadas de 1970 y 1980 el edificio fue intervenido con materiales que no eran adecuados para un inmueble histórico.

“Se le quitaron los impermeabilizantes acrílicos, las capas de cemento que tenía en las azoteas y varios parches en pilastras y muros. Estos elementos evitaban que la humedad se viera físicamente, pero en realidad estaban causando un daño mayor al interior de los muros”, explicó.

En los anexos que funcionaban como sacristía y bodega se encontraron hasta cuatro capas de recubrimientos, entre ellas malla metálica y plástico, lo que impedía que los muros “respiraran” y generó un proceso de exfoliación en los aplanados.

“Básicamente lo que hacemos es quitar todo lo que estaba dañando al inmueble y dejarlo descansar un tiempo para poder aplicar los procedimientos correctos de restauración”, agregó.

El piso también fue intervenido en las décadas de 1970 y 1980, cuando se colocó un recubrimiento de terrazo que aceleró el proceso de degradación de los muros.

En cuanto a la puerta principal, el arquitecto explicó que no pudo ser restaurada debido al alto grado de deterioro provocado por xilófagos.

“Lo que se hará es una réplica exacta en dimensiones, proporciones y diseño, pero ahora con madera de encino, que es mucho más resistente a la intemperie”, detalló.

De la puerta original se conservará únicamente un pequeño vestigio como elemento histórico. Incluso se presume que la puerta que existía tampoco era la original de la capilla, ya que por sus características no correspondía con la temporalidad del edificio.

El proyecto contempla retocar la pintura del inmueble y que este espacio sea utilizado nuevamente.

“La intención es regresar el edificio a su fin original y que vuelva a funcionar como un espacio religioso abierto a la comunidad”, agregó.

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