
Recordó que el virus Covid-19 no sabe de semáforos y puede afectar en cualquier momento a personas susceptibles, con riesgos de complicación en la salud para las personas vulnerables.
Insistió en que el semáforo amarillo no es verde, por tanto obliga a mantener las medidas preventivas que exige la salud: uso de cubrebocas, sana distancia, lavado de manos y cuidado especial a adultos mayores.
Explicó los fundamentos para el cambio de luz naranja a amarillo: la disminución de nuevos casos reportados de Covid-19, la disminución de muertes, el uso de ventiladores IRAG (Infecciones Respiratorias Agudas Graves), así como la ocupación y disponibilidad de camas hospitalarias.
Reconoció que, con el encendido del cromo ámbar, se ponen en funcionamiento áreas públicas y privadas con base en el cumplimiento integral de las condiciones sanitarias.
Se reactivan actividades como peluquerías, gimnasios, clubes deportivos, museos, eventos culturales, cines, teatros, eventos culturales -entre otros-.
En cuanto a balnearios, congresos y seminarios, se permitirán con un aforo del 30 por ciento.
Los bares y cantinas con un 50 por ciento de la capacidad de clientes.
De esta manera, se espera la reactivación gradual de la economía, siempre y cuando se cumplan las exigencias de prevención, de lo contrario se corre el riesgo de un rebrote, como ahora ocurre en España.