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Reflexiones

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Un año más que vemos pasar con asombro porque el tiempo, aunque relativo, se ha ido como el viento que sopla entre las rendijas de nuestra vida. Tan fuerte en ocasiones que nos impide avanzar y tan suave como una brisa que apenas acaricia  sin dejar huella en nuestra existencia.

Los días transcurren como un hermoso arroyo de agua cristalina que vemos pasar constantemente, observando el paisaje que aparentemente permanece estático. Nos percatamos del elemento fluir frente a nuestra distraída mirada sin advertir las pequeñas variaciones que incesantemente suceden alrededor. La vida es como ese riachuelo que está en movimiento y contiene ese líquido esencial para la vida renovándose en cada segundo que transcurre ante nosotros.

En el entorno percibimos ciertos detalles sin verdaderamente observar detenidamente el paisaje.

Nuestros pensamientos vagan en la mente como vehículos en una avenida aterida de calles, sonidos, sensaciones y personas que escarchan nuestra existencia, evitando el permanecer en el presente. Vagando por aceras y callejones en penumbra distraídos en identificar el significado de las especulaciones de remembranzas que enterramos en el subconsciente y que nunca dejan de perseguirnos.

Adelantamos sucesos, eventos y pensamos que el tiempo transcurre lentamente cuando la carga es pesada y negativa, pero rápido en momentos de regocijo o satisfacción.

Jamás valoramos el momento presente, pues como el péndulo de un reloj oscilamos entre el pasado y el futuro tratando de descifrar los enigmas que se han presentado por eventos provocados y relacionados con nuestra existencia.

Tendremos que hacer una pausa y detener esa oscilación para permanecer quietos. Darle sentido a nuestra existencia. Permitir el observar, para advertir el verdadero valor de nuestra vida. Observar esa joya invaluable que es nuestro ser.

Cada uno de nosotros es una alhaja de gran valor, tal vez enmohecida o deteriorada por el tiempo. Censurada por el ermitaño, arquetipo de las barajas, que es representado como un personaje ensimismado y solitario, pero que voluntariamente se aísla, juzgado hechos y situaciones sin consentir su exposición por temor a la crítica o el fracaso.

Deberemos romper ese claustro forjado por nuestro ser interior y permitir que la luz, el arcano del sol, en el mundo mágico de las cartas, ayude a nuestra persona para transformar nuestra actitud en forma extrovertida, noble y que seamos capaces de disfrutar plenamente de la alegría de vivir.

El Sol concede la paz, la libertad, el amor correspondido, el éxito, los honores y las recompensas justas. Sus cualidades son el altruismo, el idealismo, la extroversión, la filantropía, la belleza y el buen humor. Asimismo, representa la obra completa, la solución a cualquier problema, la vitalidad y la buena salud.

Este mes y año fenecen como las pinceladas de colores que dibujan un atardecer. Valorar cada trazo realizado en este lapso. Disfrutar de cada pincelada y textura de color aplicada. Tenemos espacio para corregir algunas líneas, formas y colores que no supimos plasmar adecuadamente, pero que al final le dan un valor original a la pieza de arte que finalmente estamos por consumar.

En este tiempo que conforma un año, hemos visto diversos eventos, entre luces, colores y claroscuros. Temblores que provocaron grietas que fueron reparadas con el bálsamo conformado por la dulce miel del sentimiento y la amalgama que disimuló la imperfección de los diversos óleos, acrílicos y acuarelas de la voluntad humana.

Muchos nos dejaron para formar parte de la transformación de la energía. Otros continúan  por el camino trazado por sus pasos que al caminar seguirán a otros perdiéndose en el anonimato, mientras que muchos más buscarán hacer camino, dejando huella, para que los demás la encuentren y decidan.

Es un tiempo para reflexionar, dejar la inercia que el vivir provoca. Necesitamos un remanso que nos permita apaciguar nuestra inquietud y disfrutar del paisaje para en un momento más recoger nuestros menesteres de viaje e iniciar una nueva obra ante un lienzo en blanco del nuevo año que llega.

Sin dejar pasar por alto el momento  para agradecer por  la alegría, diversión y comodidades, los buenos momentos. A los que no dieron la mano, los que nos escucharon, el amor y cariño que recibimos. Deberemos también estar agradecidos por la desilusión, el engaño, fracaso, injusticia, el engaño e insulto que recibimos y solicitar indulgencia  por todo aquello que callamos, por la mano que no dimos, por la mirada que desviamos, por los oídos que no prestamos, por la verdad, la verdad que omitimos.

Todo ello conformó ese lienzo multifacético, mono facético o multicolor que pincelada tras pincelada realizamos durante este año.

Felices fiestas y año por empezar. ¡Hasta la próxima!

Comentarios: dr_rethcuel@yahoo.com

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