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Mensaje de Navidad

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Hoy domingo es nochebuena y mañana Navidad, eso lo dice el pueblo casi en su totalidad en México y en muchos países del mundo, especialmente en Latinoamérica. Los países con diferentes religiones, muy respetables, si están en guerra, estos días hay una tregua total; debemos de aceptar que es un gesto de gran respeto. La figura del que hoy nació es absolutamente respetada.

Pido por favor a mis amables lectores que entremos en un mundo imaginario y volteemos al firmamento, creyentes y no creyentes, y todos podemos ver en una noche despejada millones de estrellas; pero en estos días hay una especialmente maravillosa, inmensamente refulgente, bella, con gran capacidad de guiar por el mejor camino y así guío a los tres reyes, la historia de la llegada de los regalos y del feliz encuentro ya la conocemos, pero la estrella sigue allí brillando a plena intensidad y podemos todos, pobres y ricos de cualquier nacionalidad, verla en todo su esplendor. ¿Por qué está allí? ¿Quién la puso? ¿Qué poderes tiene?

Esta estrella nos puede guiar a todos en forma general, pero es importante descubrirla cada quien en su interior y que elija su propia estrella, no tiene valor monetario, no se puede vender y es intransferible  y por eso repetimos: es propia y dura toda nuestra vida. La estrella va a seguir allí siempre, nadie nos la puede robar y podemos obtener todos los beneficios con nuestro comportamiento, para que ella emita su posicionamiento de guía y protección. Si los que tienen más pueden superarlo y se olvidan de los bienes materiales y el dinero, que es un medio y no un fin, y si lo sabemos repartir, porque no somos dueños ni merecedores de su posesión personal, si no tenemos la conciencia de que si se nos confía esta riqueza adquirimos una responsabilidad para saberlo repartir entre todos, principalmente entre los desposeídos.

Nadie puede gozar de lo superfluo, mientras alguien carezca de lo indispensable.

Cambiemos las sábanas de seda, los grandes palacios y las grandes comodidades por nuestro propio pesebre, si así lo creemos y lo hacemos plenamente convencidos nunca moriremos aunque físicamente nos hayamos ido de este mundo; si tenemos la humildad como bandera y el sacrificio como pendón encontraremos la felicidad, si no completa, si la que merecemos de acuerdo a nuestro comportamiento, porque no es cosa de un solo día y olvidarnos de la Navidad y desearnos entre nosotros felicitaciones y hasta regalos en estas fiestas de fin de año. La convicción, la motivación, la realización y la superación en todas nuestras cualidades y posibilidades de hacer el bien debe ser diario. No abandonemos nuestra estrella, porque hay las suficientes para cada uno de nosotros en todo el mundo, aunque seamos miles de millones, hay todavía más estrellas en el firmamento para los que vendrán.

Borremos el estrés, la angustia, la desesperación, la incertidumbre, la corrupción y las malas adicciones; así encontraremos un camino más fácil de recorrer.

Si así me expreso es porque también cada miembro de mi familia y yo mismo tenemos esa estrella en el firmamento, solamente es necesario mirar hacia arriba, porque dentro de nosotros, en su totalidad en el mundo, pero principalmente en nuestro México y en mi querido León, podemos alcanzar la prosperidad si así nos lo proponemos.

Busquemos esta noche y en todas las que restan el siguiente año, realizar nuestras mejores acciones y si el año que entra nos lo permite, volveremos a escribir y relatar que nuestra propia estrella nos guío bien durante todo este tiempo, empezando esta noche, pues vive en nuestros corazones el milagro de aquel que quiso ser hombre como nosotros y nos mostró el camino, pues nació como cualquiera de nosotros, pero sin ninguna comodidad y con gran pobreza.

Todos debemos reflexionar en cada una de las cosas y acciones que desarrollamos a diario, pensando que posiblemente a muchos podríamos engañar, pero a nuestra conciencia es imposible. Sigamos los dictados de la misma y obremos en consecuencia.

Por último, quiero desearles una feliz Navidad, rodeados de sus seres queridos y recordando a los que ya no están con nosotros. ¡Que Dios bendiga a todos los hogares de nuestro querido México y de todo el mundo!

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