Entre la amplia oferta de libros guanajuatenses en la FENAL, destaca la editorial “Los otros libros” que además de promover autores estatales manejan una línea de impresión completamente retro, pues siguen la técnica desde tiempos de Gutemberg.
Su directora, Ana Paulina Calvillo, señala que la editorial nació con la necesidad de publicar las voces de los escritores de Guanajuato. Su consigna es que todo el país conozca los escritores guanajautenses, que, como afirma la editora “son unas grandes voces”.
Aunque maneja todos los formatos (digital y papel) cuenta con colección de “tipografía móvil” que es una impresión de tiempos de Gutemberg, cuando nacio propiamente hablando la imprenta. Esta colección cuenta con dos publicaciones: Saúl Ibargoyen y Eusebio Ruvalcaba, quien ofreció para la editorial guanajuatense su obra póstuma.
“Es una colección hecha, letra por letra, con tipografía de plomo. Yo crecí en una imprenta. Mi papá, abuelo y bisabuelo fueron impresores, y yo crecí jugando con imprentas. Imprimir las letras es toda una hazaña que quizá no comprendemos en estos tiempos, que con la computadora se puede borrar fácilmente una letra”, señala Ana Paula, quien de niña hacía sus tarjetas para la escuela. Gracias al amor a los libros que le inculcó su padre, se dedicó de manera profesional a la edición.
El proceso no es sencillo y sí bastante tardado: la tipografía consiste en una serie de sellos de metal que se van juntando en una regla, que se llama componedor. Las letras se deben de poner de cabeza y al revés.
Después de armar la página, cada letra pasa a una rama, que es un marco. Luego se lleva a una máquina conocida como chandler. Es allí cuando se entinta la máquina y empieza el proceso de impresión: hay que meter cada una de las páginas hasta que estén listas, y lleva alrededor de 6 meses tener todo el libro, pues se cose y se encuaderna a mano.
Calvillo explica que cuando le explica a la gente el proceso de edición, llama la atención de inmediato.
