
Con una inversión de 430 mil pesos, 6 niños y niñas con discapacidad recibieron dispositivos auditivos con el apoyo del Gobierno de la Gente, como parte del compromiso con la inclusión y el pleno ejercicio de los derechos de quienes viven con esa condición.
Esta entrega representa un paso significativo en la garantía del derecho a la salud y al desarrollo integral de la niñez guanajuatense, por lo que les fueron asignados a cuatro niños y dos niñas, con diagnóstico de microtia-atresia bilateral.
Su padecimiento es una condición congénita que impide la conducción convencional del sonido al oído interno, por lo que no perciben ningún ruido del exterior.
Los menores a quienes se les hizo entrega de estos aparatos, provienen de los municipios de Salamanca, Apaseo el Alto, Acámbaro, Silao de la Victoria, Yuriria e Irapuato, y cinco de ellos no cuentan con derechohabiencia a ningún servicio de seguridad social.
Liz Alejandra Esparza Frausto, Secretaria de Derechos Humanos del Estado de Guanajuato, señaló que creen firmemente que el acceso a la salud auditiva es un derecho humano.
Agregó que este programa permite ver a estas niñas y niños, con la oportunidad de escuchar, aprender y conectarse con su entorno es la razón de ser de la secretaría a su cargo.
Para lograr que los beneficiados capten los sonidos, informaron que el aparato es un procesador de sonido de conducción ósea que transforma las ondas sonoras en vibraciones que viajan directamente a través de los huesos del cráneo hasta el oído interno, sin necesidad de atravesar el conducto auditivo, característica que lo convierte en la solución idónea para pacientes con microtia-atresia, quienes tienen el conducto auditivo cerrado o ausente desde el nacimiento.
La secretaria señaló que a diferencia de los auxiliares auditivos convencionales, que requieren un conducto auditivo funcional para transmitir el sonido, este opera mediante conducción ósea.
Todos los dispositivos entregados se utilizan con una banda suave que sostiene el procesador sobre la cabeza, lo cual resulta especialmente cómodo para niñas y niños pequeños, permite su ajuste conforme el menor crece y, de manera fundamental, no requiere cirugía alguna.
De acuerdo a su funcionamiento y el punto de vista médico, la colocación temprana en niñas y niños de 5 a 12 años no sólo representa una mejora en la audición, sino una inversión en su desarrollo del lenguaje, desempeño escolar, integración social y calidad de vida.
Lo relevante es que esta etapa es fundamental para el aprendizaje y el desarrollo de habilidades cognitivas y comunicativas.