Tragedia en el Barrio Arriba, la colonia Obregón, ayer sábado por la tarde, cuando un niño y su madre fueron rociados con gasolina y luego prendidos en fuego mientras atendían un negocio de abarrotes, por un hombre de aspecto indigente, que también sufrió quemaduras.
El menor de 13 años de edad fue reportado como muy grave, con quemaduras en el 90 % de su cuerpo y la mujer, extraoficialmente identificada como Alejandra, también presentó severas lesiones a causa del fuego.
Inconcebible
De acuerdo con la información recogida en el lugar de los hechos, sucedidos a las 18:15 horas de ayer, a la tienda de abarrotes “La Ventanita”, ubicada sobre la calle 16 de Septiembre 113, un hombre de aproximadamente 50 años, al momento no identificado, llegó al tienda aparentando que iba a comprar algo.
El negocio era atendido en ese momento por el niño de 13 años y su progenitora, cuando, según relataron vecinos indignados por la tragedia, el indigente aprovechó que el menor estaba distraído y sacó de sus ropas una botella de plástico con gasolina y roció casi por completo su contenido en el infante, y el resto lo aventó a la madre que se vio sorprendida ante el repentino ataque.
El agresor sacó un encendedor y prendió fuego al niño; las llamas que empezaron a envolver al infante alcanzaron a la mujer, quien ardiendo se echó a correr en dirección al Hospital tratando de apagar el fuego que la cubría.
Al escuchar los gritos del menor y a la mujer pidiendo auxilio, y verlos envueltos en llamas, vecinos acudieron en su ayuda; automovilistas que pasaban llamaron al 911.
Pasto del fuego
En cuestión de segundos el niño y la mujer fueron pasto del fuego. Elementos de la Policía Municipal cercanos al Hospital atraparon al ofensor y ayudaron a las víctimas. Al lugar llegó la máquina apagafuegos ECO 44 de Bomberos, personal de Tránsito y Protección Civil.
El fuego también se extendió al interior de «La Ventanita» y amenazaba con generalizarse por la finca, por lo que Bomberos controlaron rápidamente el siniestro que causó severos estragos en el establecimiento.
El niño y su madre, al igual que el ofensor, ya habían sido ingresados de urgencia al Hospital General de León, que está a unos pasos de donde sucedió la tragedia.
Familiares del pequeño abarrotero y su progenitora llegaron rápidamente al sitio, advirtiendo con darle «su merecido» al responsable.
Voluntarios de una fundación conocida como Shriners en León, al enterarse del caso y que el niño presentaba graves quemaduras en más del 90 % de su cuerpo, ofrecieron su apoyo, para que el pequeño fuera trasladado a un hospital infantil especializado en estos casos, en Galveston Texas.
Al lugar también se dirigió personal del Centro Estatal de Cuidados Críticos de Salamanca en apoyo de las personas afectadas.
