La prohibición de vehículos de tracción animal es un asunto sumamente complejo. Tanto personas que se ganan la vida con ello como activistas dedicados a la protección de estos animales equinos se han pronunciado al respecto.

A diario, es común ver en las calles de León personas que se desplazan en carretas movidas por caballos, burritos o mulas. Suelen llevar alimentos o productos para reciclar. Se trata de personajes habituales en el paisaje urbano leonés. Muchos de estos trabajadores parten desde sus comunidades hasta la ciudad, y regresan por la tarde a sus hogares.

De acuerdo con información del municipio: “a través de la reforma al Reglamento de Policía y Vialidad, se establece la prohibición el uso de vehículos de tracción animal, caballos y burros, principalmente en las vialidades de la zona urbana, no así en la zona rural”.

Como se señaló anteriormente, el asunto es complejo. Al respecto, la asociación civil ‘Proyecto Yokatl’ dedicada a la protección de los animales, presidida por Gabriel Rocha y que ha destacado organizando protestas ante casos de maltrato (siendo uno de los más recordados cuando se unieron con otras asociaciones cuando unos muchachos de la colonia Medina quemaron viva a una cachorrita) publicó un comunicado en sus redes sociales que señala:

“En el 23 de Junio de 2022 fue aprobado en el pleno del cabildo de León, Guanajuato una iniciativa que prohíbe de tajo el uso de animales de tracción en la ciudad por motivos “viales y estéticos”. La realidad es que desatiende el aspecto social dejando sin sustento a muchas familias que aún dependen del comercio realizado por medio de estas fuentes, lo que propicia que, de tajo, estén en riesgo de ser asesinados este tipo de animales por sus dueños al no poder costear su manutención. Es de resaltar que en dicha propuesta no se ofreció de forma real una solución respecto al periodo de transición en el que los dueños deben abandonar ese tipo de vehículos jalados por animales y mucho menos fue contemplado un santuario para que pasen sus últimos años. Puesto que su manutención es cara, cabe resaltar que el centro de control animal no cuenta con instalaciones propias para estas especies y las caballerizas de policía no tienen capacidad para su resguardo, no se pueden estar elaborando reformas al aire sin comprender los daños colaterales que conlleven, puesto que, a la larga, quienes terminan siendo perjudicados son los mismos animales; al pretender darles a crédito vehículos automotores, agrava la contaminación de la ciudad y, a la larga, la mayoría de estos usuarios incurrirán en mora, lo que agravará la problemática y la devengará en conflicto social, puesto que aún tenemos en nuestro municipio demasiadas zonas de miseria”.

TESTIMONIO
Felipe Bermúdez, oriundo de la comunidad de Santa Rosa Plan de Ayala, en la calle Fray Antonio Valdivieso, es una de las muchas personas que tienen equinos que usan para trasladarse de un punto a otro, ya sea en la zona urbana o en su área de residencia. Sobre esta situación, señala:

“El caballo que tengo lo compré hace dos años. Me costó 12 mil pesos, y lo usé para cargar alfalfa, pero ahora lo usan mis hijos. Los que nos dedicamos a esto, es nuestra fuente de trabajo. Lo usamos para todo”.

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