En varias ocasiones, Carlos Arturo Navarro Valtierra, quien fuera el cronista vitalicio de la ciudad, declaró que León es una ciudad que siempre ha sufrido por agua, ya sea por la escasez o el exceso de la misma. Con la actual sequía que se vive, no le falta razón. Por otro lado, está la cuestión de las inundaciones, que han formado parte de la historia de la capital del calzado.

La inundación que más se recuerda en la historia leonesa es la del año de 1888, pero sin duda alguna ha habido muchas más que han cimbrado la memoria de la ciudadanía. De hecho, una de las primeras de las que se tienen memoria data de 1608 y otra de 1637, esta última fue bastante considerable.

Posteriormente, en 1749 y 1762 ocurrieron dos graves inundaciones, sobre las que escribió el destacado profesor José Sóstenes Lira: “Sin que se registraran desgracias personales, sufre León una fuerte inundación que destruyó más de quinientas casas. Y para 1762: sufren los habitantes de León los estragos del matlazáhuatl y de una inundación”. También cita que ya a inicios del siglo XIX, ocurre otra inundación.

LA GRAN INUNDACIÓN Y OTRAS DEL SIGLO XX

Sin duda alguna, la más grande inundación en León ocurrió en el año de 1888. Mientras en aquella época la gente de Londres se cuidaba de Jack el Destripador,  los habitantes de León tenían sus propios problemas y preocupaciones, pues la fuerza del agua arrasaba con todo. Sobre el caso, se cita textual el escrito del Navarro Valtierra sobre inundaciones en León: “La destrucción en toda su plenitud se extendía por toda la ciudad. Impotente el hombre, huía aterrorizado buscando ansioso un lugar seguro, encontrando muchos de ellos la muerte en la corriente que los estrellaba o ahogaba arrastrándolos a flor de agua. Espectáculo que envolvía en el más punzante terror a los que lo presenciaban”, señala el texto.

Las pérdidas que sufrió la ciudad fueron de más de 2 mil casas destruidas, algunas manzanas reducidas a un montón de escombros, 242 cadáveres encontrados, 1 mil 400 desaparecidos, más de 5 mil familias en la miseria; el comercio perdió 150 mil pesos; de sembrados se perdieron 400 mil; de muebles 200 mil; 1 millón de pesos por edificios y de otros objetos 300 mil, dando un total de 2 millones 150 mil pesos de pérdidas.

Poco después llegaría el siglo XX, y con él más inundaciones. Algunas de las que se tienen registro y memoria datan de 1911, 1915, 1926 o 1936. Sobre esta última se tiene constancia que ocurrió durante los días 18, 19 y 20 de agosto, fueron afectadas algunas casas en las calles Moreno, Azucena, Hidalgo, Purísima, Piedra Parada, Apolo, Guadalupe y Comonfort. El arroyo Mariches fue uno de los que más problemas causaron.

El 2 de julio de 1988, un fuerte torrencial convirtió el Blvr. López Mateos en todo un arroyo, y el agua llegó hasta Jardines del Moral.

Actualmente, el calor y la sequía persisten. Solo le queda a la población leonesa esperar la llegada de las lluvias.

ESCRIBE UN COMENTARIO