
El proyecto del parque lineal de la Sardaneta fue concebido originalmente como un espacio para mejorar la movilidad de los transeúntes, sin embargo, actualmente se ha convertido en una zona de riesgo debido a la invasión constante de motocicletas que circulan a alta velocidad.
Esta situación afecta de manera directa a la comunidad educativa de la escuela Pedro Poveda, ubicada sobre la Sardaneta. Al respecto, Enriqueta Castro Hernández, directora del plantel, señaló que el proyecto no tomó en cuenta a quienes habitan y transitan diariamente por la zona.
“Este proyecto que se realizó no consideró a la comunidad. Entonces, primer caso, pues es que no fue considerada la comunidad”, afirmó.
Castro Hernández recordó que, en un inicio, se convocó a organizaciones y familias para dialogar sobre las necesidades prioritarias del área, entre ellas la contención de deslaves. “Estuvimos participando varias organizaciones, varias madres y padres de familia, reuniéndonos cada semana, y al final resulta que el proyecto es el de Sardaneta”, explicó, al tiempo que cuestionó la viabilidad de la obra tal como fue ejecutada.
La directora también advirtió que el canal se ha transformado en un espacio dominado por motocicletas, lo que ha modificado por completo la dinámica de movilidad. “Pareciera que la construcción fue para las motos. Ahora las motocicletas ejercen una violencia, porque no respetan las velocidades e invaden el paso de peatones”, señaló, al recordar que recientemente ocurrió un accidente por esta causa.
Recordó que son jóvenes, incluso menores de edad, los motociclistas que utilizan este espacio a altas velocidades y sin casco. Durante el tiempo que este medio estuvo en el lugar, se pudo constatar que, en un lapso menor a cinco minutos, al menos dos motociclistas circulaban en estas condiciones.
Incluso contó que como resultado de tener un accidente por culpa de los motociclistas, de los robos y de no contar con la iluminación suficiente los transeúntes prefieren no usar el Parque Lineal por lo que deciden caminar por un camino de terracería del otro lado.
Por su parte, Diana Limón, maestra de secundaria, compartió que el riesgo es cotidiano para quienes caminan hacia la escuela. “Todos los días me encuentro con motocicletas que van a alta velocidad, sin casco, invadiendo el carril del peatón. Sí es un riesgo”, dijo. Añadió que, por temor a represalias, muchas personas prefieren no confrontar a los conductores. “Por miedo, yo prefiero llegar a la escuela y resguardarme”, expresó.
La docente también alertó sobre intentos de asalto y situaciones de inseguridad que han vivido maestras, madres de familia y estudiantes. “Sí nos enteramos de intentos de asaltos a algunas compañeras, y recientemente por poco atropellan a una madre de familia”, relató, subrayando que el ruido de una motocicleta genera alarma entre los alumnos.
La directora Castro señaló que esta violencia impacta directamente en las infancias y adolescencias, quienes han normalizado el miedo en su vida diaria. “Es impresionante que un niño de primero de primaria diga ‘que nos cuidemos’, no es posible que un niño pequeño ya tenga esa conciencia”, lamentó.
Además, explicó que la inseguridad ha reducido la autonomía de los estudiantes, ya que muchas familias ya no permiten que sus hijos se trasladen solos.
Ante este panorama, maestras y directivos hicieron un llamado a la administración municipal para intervenir de manera urgente. Entre las principales peticiones se encuentran la colocación de topes, señalética, delimitación clara de la zona escolar, presencia de policía vial y medidas que restrinjan el paso de motocicletas durante horarios de entrada y salida. “Lo principal son los peatones, antes que nadie son los peatones”, enfatizó Castro.
Coincidieron en que recuperar la Sardaneta como un espacio seguro requiere no solo infraestructura, sino también cultura vial y corresponsabilidad social, para que niñas, niños y adolescentes puedan transitar sin miedo por una zona que debería ser pública y comunitaria.



